El cielo lloró. Así lo sintieron muchas familias cruceñas que este fin de semana acudieron a los cementerios para despedir a sus seres queridos, cerrando la festividad de Todos Santos y el Día de los Difuntos, primero, bajo un cielo gris, con ráfagas de viento que superaron los 80 kilómetros por hora y aguaceros que anegaron varios camposantos.
Solo en la ciudad existen unos 24 cementerios bajo administración municipal, que entre el sábado y domingo recibieron a miles de visitantes que llevaron flores, velas, masitas y tantawawas. Las lluvias no impidieron el ritual: familias enteras llegaron con paragua; velas y rezos. Todo para mantener viva una tradición que se ha ido arraigando cada vez más en el oriente boliviano.
“Las almas regresan el 1 de noviembre y se despiden el 2. Por eso, hay que acompañarlas, aunque llueva”, decía una mujer mientras acomodaba un altar improvisado sobre una tumba en el Cementerio de la Cuchilla, rodeada de velas y de panecillos con forma de angelitos.
Emergencias
El cierre del fin de semana festivo también estuvo marcado por cinco emergencias reportadas al municipio debido a la caída de árboles, una de las cuales dejó una persona herida y daños materiales en un vehículo, según informó Mary Luz Farfán, directora de Gestión de Riesgo y Emergencia Municipal. Tres de los incidentes ocurrieron en el Distrito 8, en la zona del Plan Tres Mil; otro en el Distrito 11, en pleno centro de la ciudad; y uno más en el Distrito 2.
“Una persona resultó afectada luego de la caída de un árbol, donde una rama lo golpeó, pero afortunadamente solo fueron daños leves”, explicó Farfán.
La funcionaria pidió a la población no estacionar vehículos bajo árboles o estructuras antiguas y recordó que la línea gratuita 800-125050 sigue activa para reportar emergencias de este tipo.
El agrometeorólogo Luis Alberto Alpire, conocido como El Señor del Clima, precisó que entre las 6:00 y las 9:00 del domingo se acumularon 38 litros por metro cuadrado de lluvia, lo que provocó el colapso temporal de canales de drenaje y calles inundadas. Sin embargo, adelantó que el clima mejorará en los próximos días: “En la tarde ya no llueve, la gente podrá asistir a los cementerios a visitar a sus difuntos”, afirmó.
Tradición
Desde el sábado, miles de familias llegaron a los cementerios con flores y ofrendas. En Santa Cruz, el municipio reforzó los controles para impedir el ingreso de bebidas alcohólicas y parlantes, buscando que la jornada transcurra en paz y silencio.
A pesar de los controles, se registraron algunos incidentes y peleas en las afueras del cementerio del Bajío, esto por efecto de bebidas alcohólicas.
Entre tanto, en los pueblos del departamento, la celebración adquirió su propio ritmo. En San Matías, las tumbas se llenaron de comida, fotografías y rezos.
En San Ignacio de Velasco, los cabildos indígenas acompañaron las misas rezando el rosario en lengua bésiro. En los valles, las abuelas se reunieron ante los mausoleos con canastas de masitas y sus oraciones cantadas, mientras los mariachis entonaban melodías en memoria de los ausentes.
En el pueblo guarayo, la creencia dice que las almas necesitan un parichi —un trenzado de hoja de cusi— para protegerse del sol o de la lluvia, y los familiares lo colocan sobre las tumbas. En Concepción, la tradición convoca a visitantes de otras regiones, que llegan para encender velas y elevar plegarias.
El arzobispo emérito de Santa Cruz, Sergio Gualberti, pidió en su homilía conservar los gestos, palabras y sonrisas de quienes partieron, y recordó que Cristo es “la presencia de los ausentes”.
“Los difuntos que murieron en la gracia de Dios siguen vivos y forman parte de nuestra presencia”, dijo, destacando que esta festividad coincide con el Año del Jubileo de la Esperanza, una invitación a creer en la vida más allá de la muerte.
Gualberti lamentó, además, que los avances científicos y tecnológicos no hayan logrado reducir las desigualdades y advirtió que el mundo “tiene sed de esperanza y del deseo de una vida más allá de la muerte”.
En el resto del país, la celebración del Día de Difuntos se cumplió de manera diversa, de acuerdo con cada una de las regiones.