El candidato republicano a suceder a Nancy Pelosi, Kevin McCarthy, no ha logrado obtener los votos suficientes debido a que el ala dura de su partido conformada por trumpistas retacea su voto por considerarlo demasiado moderado. Nueva votación este miércoles.
Con Cristóbal Vásquez, corresponsal de RFI en Washington Hace 100 años que no ocurría: la nueva Cámara de Representantes de Estados Unidos levantó la sesión este martes sin lograr elegir a su presidente debido a tensiones entre los republicanos. El republicano Kevin McCarthy (California), quien fue nominado por su partido en una votación interna para ser el próximo presidente de la Cámara de Representantes, no logró los 218 votos necesarios para ser confirmado en el cargo después de tres votaciones de la plenaria de la Cámara Baja que se hicieron desde el mediodía de ayer, algo que no pasaba desde 1923. Veinte congresistas del ala más conservadora de los republicanos votaron a favor del representante a la cámara Jim Jordan (Ohio), congresista que curiosamente votó para confirmar a McCarthy. Las concesiones que hizo McCarthy a estos congresistas no fueron suficientes y la parálisis evidencia una división entre el Partido Republicano que se enfrenta para endurecer las políticas migratorias, reducir el tamaño del gobierno, sus programas sociales y limitar la lucha contra el cambio climático. La disputa interna les resta poder frente a los demócratas, que apoyaron con unanimidad a Hakeem Jeffries, nuevo líder de la minoría demócrata en la Cámara baja y primer afroamericano en ocupar el cargo. El ciclo de votaciones continuará este miércoles al medio día de Washington hasta que Kevin McCarthy u otro candidato logre la mayoría de 218 votos de 434 escaños. Al final del día martes, Trump criticó una "agitación superflua en el seno de los republicanos, partido con el que quiere concurrir a las elecciones presidenciales de 2024. Conocido como speaker", el presidente de la Cámara Baja es la tercera figura más importante de la política estadounidense después del presidente y el vicepresidente. McCarthy parece dispuesto a hacer concesiones a los más conservadores para evitar que la historia se repita ya que en 2015 el ala derecha del partido ya le impidió ocupar el cargo. Pero tampoco puede darse el lujo de ponerse en contra a los republicanos moderados. Aunque su margen de maniobra es reducido, por el momento no tiene un rival fuerte. Como posible alternativa solo circula el nombre de Jim Jordan.