El sistema braille es un método de lectura y escritura táctil diseñado especialmente para personas con discapacidad visual. Está basado en una matriz de seis puntos en relieve que, combinados de distintas formas, permiten crear letras, números, signos y abreviaturas. En total existen 64 combinaciones o códigos que conforman todo el sistema, adaptándose a la manera en que se escribe en tinta. Feliciana Calizaya, directora del Instituto Boliviano de la Ceguera (IBC), explicó en el programa Para Ellas que este sistema no solo permite leer, sino también comprender la ortografía y la estructura del lenguaje, convirtiéndose en una herramienta fundamental para el aprendizaje desde edades tempranas.
Más allá de ser un sistema de lectura, el braille es considerado una verdadera herramienta de inclusión, ya que posibilita el acceso a la educación, la información y la vida cotidiana de manera autónoma. No solo es utilizado por personas con ceguera total, sino también por quienes tienen baja visión, complementándose hoy con el uso de la tecnología. Según Calizaya, aprender braille desde la niñez facilita la integración en escuelas regulares y fortalece el desarrollo académico, ya que los estudiantes logran interiorizar correctamente la escritura y la lectura conforme avanzan en su formación.
El braille no es un sistema complejo, aunque requiere práctica y constancia para lograr fluidez. Puede aprenderse a cualquier edad y, con el tiempo, los dedos desarrollan la sensibilidad necesaria para identificar los puntos en relieve. Cada letra se forma a partir de combinaciones específicas de los seis puntos, que se perciben con la yema de los dedos. Desde el IBC se trabaja de manera permanente para promover el acceso al braille en la educación y la vida diaria, además de generar conciencia social, ya que aún persisten prejuicios y desconocimiento sobre la discapacidad visual y las capacidades de quienes la viven.