Tania Ribero, psicóloga especializada en crianza consciente, señala que uno de los mayores retos actuales para los padres es acompañar a sus hijos en el desarrollo de sus habilidades sociales. “El niño puede estar sufriendo, te lo diga o no”, afirma la profesional, al explicar que muchas veces las emociones no se expresan con palabras, sino con conductas. Por ello, invita a los adultos a observar con mayor atención y empatía lo que ocurre con sus hijos en espacios como el parque, la escuela o reuniones sociales.
Ribero reconoce que no siempre es fácil ponerse en el lugar del niño. Sin embargo, destaca que la clave está en no minimizar lo que sienten ni ahondar en el problema con presión o reproches. Si el niño se mantiene cerca de sus padres y evita interactuar, puede estar atravesando inseguridad o timidez. En estos casos, recomienda acompañar sin forzar, validando sus emociones y dándoles tiempo para que ganen confianza en su propio ritmo.
La especialista explica que un niño tímido puede desarrollarse adecuadamente cuando se siente seguro y logra construir vínculos poco a poco. En cambio, cuando carece de habilidades sociales, puede intentar integrarse mediante gestos inadecuados o conductas que buscan llamar la atención. Por ello, resalta la importancia de enseñar habilidades como saludar, esperar turnos y expresar lo que sienten.