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El presidente Paz anticipa desastre nacional con la llegada "de más agua"

Domingo, 14 de diciembre de 2025 a las 17:04

Santa Cruz atraviesa una situación de desastre sin precedentes a causa de las intensas lluvias y la crecida histórica del río Piraí y varios de sus afluentes

El presidente Rodrigo Paz anticipó este domingo la declaratoria de desastre nacional frente a las inundaciones que golpean con especial dureza a Santa Cruz y advirtió que el Estado enfrenta la emergencia con serias limitaciones logísticas, entre ellas la falta de helicópteros operables por ausencia de mantenimiento, una situación que atribuyó a la falta de previsión del anterior Gobierno.

El mandatario señaló que, de acuerdo con los datos técnicos recibidos, en Bolivia no se habían registrado lluvias como las de este fin de semana desde hace al menos 100 años, y afirmó que la deforestación agravó de manera decisiva el impacto de las riadas, especialmente en la cuenca del río Piraí y sus afluentes.

“Estamos trabajando en la declaración de emergencia nacional porque este fenómeno de El Niño y La Niña no se va a ir. Tendremos tres, cuatro o cinco meses más de lluvias intensas y luego vendrán las sequías. Son consecuencias que hoy estamos viviendo”, sostuvo Paz, al reconocer que la falta de políticas preventivas dejó al país con una institucionalidad debilitada para responder a este tipo de desastres.

El Presidente anunció que se trasladará a Santa Cruz junto al Alto Mando de las Fuerzas Armadas para coordinar directamente la atención de la emergencia. Sin embargo, remarcó que su presencia no será simbólica ni mediática. “No voy a usar helicópteros para sobrevolar ni me voy a tomar fotos. Vamos a trabajar”, afirmó.

En ese marco, informó que el Gobierno liberará recursos económicos para que alcaldías y gobernaciones, en coordinación institucional, puedan atender la emergencia, además de destinar fondos a la logística y a las necesidades de las Fuerzas Armadas y de la Policía Boliviana, bajo la responsabilidad del Ministerio de Defensa y en coordinación con el resto del gabinete.

“Bolivia no está sola. Con todas las limitaciones que tenemos, vamos a poner nuestro mejor empeño. Vamos a estar 24 horas, siete días a la semana, hora por hora, buscando soluciones”, aseguró Paz, al tiempo de pedir a la población extrema precaución y que tome recaudos ante la persistencia de los fenómenos climáticos.

El mandatario destacó que, en las primeras cinco semanas de su gestión, se ha trabajado con apoyo de la cooperación internacional y de la institucionalidad interna para enfrentar la crisis, aunque reconoció que el impacto de las lluvias y la carencia de recursos heredada complican la respuesta del Estado.

Las declaraciones del Presidente se producen en medio de una de las peores emergencias climáticas de las últimas décadas, con fallecidos, desaparecidos, comunidades aisladas y miles de familias damnificadas en Santa Cruz y otras regiones del país.

 

Escenario complejo  

El departamento de Santa Cruz atraviesa una situación de desastre sin precedentes a causa de las intensas lluvias y la crecida histórica del río Piraí y varios de sus afluentes, que han provocado inundaciones masivas, pérdida de vidas humanas, comunidades aisladas y miles de familias damnificadas en al menos cinco municipios.

En El Torno, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) confirmó siete personas fallecidas por las inundaciones. Además, se atendió a 142 pacientes y se logró rescatar a más de una veintena de personas que permanecían atrapadas en los techos de sus viviendas, completamente aisladas por el ingreso violento del agua a sus comunidades.Este municipio fue el primero en declararse en desastre, tras la inundación de las primeras horas del sábado.

La emergencia también golpea con fuerza a Porongo, donde el alcalde Neptaly Mendoza confirmó el fallecimiento de un comunario en Agua Dulce y reportó una persona desaparecida en la comunidad Nueva Palestina. Tras una evaluación del Comité de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM), el municipio fue declarado en desastre. En total, 49 comunidades resultaron afectadas, varias de ellas dentro de la Unidad de Conservación del Patrimonio Natural (UCPN), como Tacoarembó, Espejillos, Agua Dulce, Palestina y Surutú, actualmente bajo el agua y sin energía eléctrica. Las autoridades locales urgieron apoyo nacional y departamental, así como operativos aéreos, ante la imposibilidad de acceder por tierra a las zonas más críticas.

En Warnes, la situación ha sobrepasado la capacidad operativa municipal. El alcalde Carlos Montaño pidió entre lágrimas la intervención directa del Gobierno nacional y el envío urgente de helicópteros para rescatar a personas atrapadas. El jefe de Gestión de Riesgos, Ronald Rivera, confirmó dos fallecidos, entre 15 y 20 personas desaparecidas y dragueros aislados por la crecida. Zonas como Valle Sánchez, Gran Paitití, Terracor y el centro urbano quedaron anegadas. Albergues improvisados, como el coliseo de Guajoyo y la unidad educativa Ignacio Warnes, acogen ya a cerca de 300 personas.

La emergencia se extiende a Montero, donde el desborde del Piraí afectó barrios como Villarreal 2, San Francisco y Sidral, dejando entre 400 y 500 viviendas inundadas, según denuncias vecinales. Se habilitaron coliseos como centros de acogida y brigadas médicas, mientras las autoridades locales y departamentales priorizan la evacuación y el resguardo de la vida humana.

Autoridades municipales coinciden en que se trata de uno de los peores episodios de inundaciones registrados en el norte cruceño en los últimos años, con daños aún no cuantificados plenamente debido a la falta de acceso a varias zonas. El llamado general es a evacuar áreas de riesgo, seguir las alertas y reforzar la asistencia humanitaria, mientras se aguarda una respuesta más amplia del Gobierno nacional frente a una emergencia que continúa en desarrollo.

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