El medio de comunicación EL DEBER registró un crecimiento significativo en su desempeño digital, de acuerdo con el último informe del SSI (Social Streaming Index), elaborado en enero por el analista del ecosistema mediático digital, Guillermo Nanni.
Los datos muestran un repunte que no solo se refleja en números absolutos, sino también en la eficiencia del contenido publicado.
"Ha crecido muchísimo en views, pero eso no es tal vez lo más interesante. Lo más interesante es que ha casi duplicado su rendimiento, es decir, ha impactado mucho más, ha tenido muchísimo más interés el contenido subido. Después también, ha duplicado la cantidad de vídeos subidos también, y eso ha impactado", indicó el analista.
De acuerdo con Nanni, el medio no solo incrementó de manera considerable la cantidad de visualizaciones, sino que casi duplicó su rendimiento, un indicador que mide la relación entre la cantidad de vistas y el número de videos publicados. Es decir, no se trata únicamente de producir más, sino de lograr que cada contenido conecte mejor con la audiencia.
Del periódico a la televisión
El crecimiento también se refleja en el posicionamiento regional. EL DEBER pasó del puesto 147 al 100 en un ranking de prensa digital que evalúa a 300 medios de Latinoamérica. Según el analista, este resultado responde tanto al mayor volumen de publicaciones como a un mejor desempeño del contenido.
Más allá de su origen como periódico impreso, Nanni observa una transformación más profunda en la naturaleza del medio. A su criterio, la evolución digital lo acerca a compararse con los grandes medios televisivos.
"En el informe, lo dividimos por una cuestión de transición, para que los medios puedan compararse por vertical. Para mí, EL DEBER tiende a ser un medio 100% televisivo que, con el tiempo, se debería estar comparando con los canales de televisión de mayor audiencia en Bolivia", apuntó Nanni.
Aunque el SSI todavía clasifica a los medios por verticales (prensa, televisión y radio), el especialista sostiene que el futuro del ecosistema digital apunta a una competencia transversal entre todos los formatos.
"Es decir, el número 1 de prensa de Paraguay o de Uruguay o de otros países está por debajo de EL DEBER, que es el número 1 de Bolivia. Lo que yo digo es que EL DEBER puede ser comparado ya con canales de televisión que tienen volúmenes más altos que la prensa en YouTube", explicó.
Más publicaciones que interesan a la audiencia
Al ser consultado sobre el salto al puesto número 100, Nanni apunto al rendimiento como el indicador clave. Según detalló, la relación entre visualizaciones y cantidad de videos publicados fue determinante para este avance. En su análisis, el incremento del interés responde a una mejor adaptación de los contenidos al consumo digital.
"Se publica más y el contenido interesa más", expresó Nanni.
El analista también destacó el peso de la línea editorial en este proceso de crecimiento. Afirmó que la fidelización del público no depende únicamente del volumen de producción, sino de la coherencia y la calidad informativa.
"La calidad informativa es muy importante para el liderazgo, porque la audiencia va a decir: 'cuando yo quiero enterarme de algo, cuando quiero conocer mejor un asunto público, voy a ir a EL DEBER y no a otro medio'. Bueno, esa constancia, esa coherencia editorial hace que se fidelice y se lidere más en el entorno digital", aseguró el experto.
Un medio no debe renunciar a su esencia
El mayor desafío para los medios de comunicación a escala global no está únicamente en producir más contenido, sino en la velocidad con la que deciden transformarse y adaptarse con las nuevas demandas de la audiencia. Para el analista: "Todo parte de una decisión y de una visión de quienes dirigen a los medios".
Su recomendación es "entender que quien tiene el poder es la audiencia" y que son los medios los que deben adaptarse a sus tiempos, a sus hábitos de consumo y a sus preferencias.
Esa adaptación, sin embargo, no puede significar renunciar a la esencia. Nanni remarcó que los medios deben proteger su calidad informativa y su identidad editorial, dos atributos que el público reconoce y valora. El contenido no puede trasladarse de manera automática de un formato a otro; debe pensarse y producirse de forma diferenciada para el entorno tradicional y para el digital.