El ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui, cuestionó los conceptos que emplean algunos organismos internacionales para medir las tasas de informalidad en Bolivia. La autoridad dijo que estas entidades externas utilizan las mismas herramientas que aplican en las mediciones a países desarrollados. La autoridad, además, aseguró que en el país existen seguros a corto y largo plazo gratuitos y el pago de impuestos, lo que combate contra los niveles del trabajo informal.
“Hay que ver cómo se conceptualiza la informalidad y si hay conceptos que se aplican y que son replicables a nivel nacional. La informalidad es un concepto que está basado en coyunturas y realidades de las economías desarrolladas y los países de Latinoamérica no necesariamente tenemos las mismas realidades y es por eso, tal vez, que los organismos internacionales hacen énfasis, y es por eso que nosotros criticamos a algunos organismos internacionales que nos tratan de medir a países latinoamericanos con las mismas herramientas que tienen los países desarrollados”, afirmó ayer Cusicanqui en entrevista con el programa ¡Qué Semana¡ de EL DEBER Radio.
El sector informal ocupa el 80% de la actividad económica en el país. El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas informó que, en la gestión 2022, por segundo año consecutivo, Bolivia ocupa el primer lugar en la lista de países con la tasa de desocupación más baja de la región.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la informalidad se genera para evitar el pago de impuestos y de contribuciones a la seguridad social. También para esquivar la burocracia estatal y la regulación de las autoridades.
Cusicanqui dijo que la informalidad está concebida “en el sentido de que (las personas) no tienen seguro de corto plazo, seguro de largo plazo, que no pagan impuestos de alguna manera, pero si tú te fijas a nivel nacional, seguridad de corto plazo tenemos el Sistema Único de Salud (SUS), que es gratuito, el sistema de largo plazo, que son las jubilaciones, cada boliviano tiene la oportunidad de poder aportar al sistema de seguridad de largo plazo y en tema de impuestos, de manera indirecta, se pagan impuestos”.
Ocho de cada diez personas económicamente activas en Bolivia se dedican al comercio informal, señaló el analista económico Gonzalo Chávez. El analista precisó que unos 3,6 millones de bolivianos tienen trabajo en la economía informal, de acuerdo con los últimos datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El experto añadió que, en cuanto a las empresas, el 65% está en el campo del comercio informal, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sin estudios ‘serios’ Cusicanqui aseguró que en Bolivia no hay “estudios serios” que establezcan los niveles de informalidad y que sí existen proyecciones de algunos organismos internacionales, que, según el ministro, tienen problemas de conceptualización. “Cuando hablamos de informalidad tenemos que hablar en esos sentidos, hay que empezar a cuestionarnos esos conceptos y esos alcances. Lo que hay que poner también como ejemplos si una persona en este mundo de las redes sociales emprende y empieza a vender productos por internet le va muy bien y trabajando desde su casa le va muy bien, tiene ingresos interesantes y tiene algo que es muy importante, que es la disponibilidad de tiempo dentro de lo que es la familia, ¿eso puede ser considerado trabajo informal?”, dijo la autoridad. La mayoría del comercio informal está en las principales ciudades del eje, sin embargo, el fenómeno se presenta en todo el país. “Es un sector con muy baja productividad donde no se valoriza el capital humano”, explicó el analista Chávez. El trabajo informal obligó a varias personas a la venta informal de artículos de toda clase, desde comestibles, manufacturados o semielaborados, sin contar con método alguno de facturación ni control fiscal ni condiciones de establecimiento, como pago de alquiler o sueldos. Una actividad económica del comercio informal es la reproducción de música o video. Son muchos los que lucran con la venta de filmes, música o, incluso, libros ilegalmente reproducidos, aprovechando las tendencias de la nueva modernidad y sin ningún tipo de retribución para los autores del material que se falsifica. Otro sector del marcado informal es la artesanía. En muchos casos se trata de productos que se comercializan sin seguir las regulaciones estatales, lo que les quita muchas posibilidades de mejorar su situación económica en el mediano plazo.