Mucho antes de asumir la presidencia del Estado, Rodrigo Paz Pereira ya formaba parte del pulso cultural del país: durante más de 15 años participó como bailarín en la Peregrinación del Carnaval de Oruro, recorriendo las calles con traje bordado y botas de cascabeles al ritmo de los caporales y cumpliendo promesas de fe ante la Virgen del Socavón.
El mandatario recordó este sábado sus años de participación activa al arribar a la festividad, hoy como espectador desde las graderías y acompañado de su esposa y autoridades de Gobierno. Evocó, además, la antigua configuración del recorrido, cuando la Entrada avanzaba por la avenida Bolívar, subrayando los cambios urbanos que ha vivido la celebración con el paso del tiempo.
Paz bailó principalmente con el bloque Caporales San Simón, una de las danzas más enérgicas del folclore boliviano, caracterizada por saltos vigorosos y una marcada presencia escénica. También expresó su cercanía con la Morenada, otra manifestación profundamente ligada a la devoción orureña.
El presidente explicó que desde el año pasado padece una lesión en la rodilla que le impide ingresar a la Entrada, aunque aseguró que su compromiso con la festividad permanece intacto y manifestó su intención de retomar el baile tan pronto su salud se lo permita.
La relación de Rodrigo Paz con el Carnaval de Oruro no es protocolar ni reciente: es el resultado de más de una década y media de participación sostenida en una expresión que amalgama cultura, fe y tradición, y que hoy proyecta la identidad boliviana ante el mundo.