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Álvaro Andrade, el que probó el fraude

Viernes, 27 de agosto de 2021 a las 23:29

El jueves ha muerto en Ciudad de Panamá el cochabambino Álvaro Andrade Sejas, CEO de la empresa Ethical Hacking, un joven profesional boliviano experto en seguridad informática que hizo una gran contribución a Bolivia en octubre de 2019: él fue quien descubrió cómo se operó el fraude electoral que ese año favoreció al candidato Evo Morales.

Andrade descubrió que el código fuente o cerebro del sistema electoral fue alterado muchas veces en la madrugada y en la mañana siguiente del día de la votación por la empresa Neotec, la misma que días antes se oponía a la instalación de un software vigilante llamado Ossec/Wazuh, que después permitió conocer todos los movimientos que se registraban segundo a segundo en el sistema electoral y que, finalmente, fue la herramienta con la que se detectó todas las irregularidades.

Andrade también descubrió que cerca de las 19:00 horas del día de la votación el sistema de control disparó las alarmas porque las peticiones para certificar las actas de votación se multiplicaban a un ritmo imposible de validar por los 350 operadores contratados para ese trabajo: llegaban hasta 30.000 peticiones cada 30 segundos.

Cuando investigó de dónde venía tal cantidad de solicitudes, Andrade descubrió que provenían de un servidor ajeno que no estaba contemplado entre los servidores monitoreados oficialmente. Ese mismo día la empresa de Andrade avisó de la irregularidad y propició una reunión de emergencia entre los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), los informáticos del Órgano Electoral Plurinacional y el gerente de Neotec, Marcel Guzmán de Rojas. 

Éste último dijo ser quien tenía el control del servidor externo y oculto y explicó que supuestamente redirigió la información por pedido de los vocales del TSE, que querían saber los resultados antes de salir a dar una conferencia de prensa.

El servidor de Neotec descubierto por Andrade no tenía protección y eso comprometía sustancialmente la seguridad del cómputo electoral.
Al día siguiente, el sistema electoral atendió requerimientos de tribunales electorales departamentales para anular y convalidar actas que favorecían al MAS, en desmedro de Comunidad Ciudadana, y todo eso se hizo en ausencia del auditor, es decir en contra del protocolo de seguridad. Así, con todas esas correcciones y cambios que se hacían en la base de datos de manera irregular, el proceso “se volvió un carnaval”, decía en una entrevista periodística Álvaro Andrade.

Pese a que la empresa Ethical Hacking fue contratada menos de un mes antes de las elecciones, Álvaro Andrade detectó pronto que el software del TREP y el del cómputo electoral era el mismo y vulnerable, que no tenía comunicaciones cifradas y por tanto las actas podían ser interceptadas y los votos cambiados en el momento de la operación, las contraseñas no eran seguras y dejaban en exposición información sensible, de tal forma que se podía acceder fácilmente y hacer alteraciones.

Días después, la auditoría de la Organización de Estados Americanos confirmó las denuncias de Álvaro Andrade y encontró las mismas irregularidades que finalmente derivaron en una conclusión común: hubo manipulación dolosa de la votación, es decir, hubo fraude.

Ese joven profesional boliviano que contribuyó con su conocimiento a destapar el origen del fraude de 2019 es el que ha muerto hace dos días por Covid-19 en Panamá. La democracia le agradece su servicio al país en aquella ocasión. Paz en su tumba.

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