El Ministerio de Salud de Uganda confirmó este sábado la muerte de un niño de cuatro años por ébola, en el marco de un nuevo brote de esta enfermedad que, desde finales de enero, suma ya diez casos confirmados, con el resultado de dos fallecidos y ocho personas recuperadas.
La secretaria del Ministerio de Salud ugandés, Diane Atwine, informó en un comunicado que recogen medios locales la muerte de este menor, “quien presentó síntomas clásicos de ébola”, el pasado 25 de febrero en el Hospital Nacional de Referencia Mulago, en Kampala, la capital del país.
El anuncio se produce pocos días después de dar de alta a ocho pacientes que fueron tratados contra la cepa de Sudán del ébola -de la que se han registrado ocho brotes anteriores, cinco en Uganda y tres en Sudán- en los centros de tratamiento de Kampala y de la ciudad de Mbale, en el este del país.
El pasado 30 de enero, el Ministerio de Salud de Uganda confirmó la muerte por ébola de un enfermero de 32 años empleado en el Hospital de Mulago, y declaró un nuevo brote de esta enfermedad, que golpeó por última vez a Uganda en 2022, cuando una epidemia causó 142 casos confirmados y 55 muertes.
“Lamentablemente, el primer caso, también conocido como el caso índice, y el décimo caso han sucumbido a la enfermedad del ébola”, dijo el Ministerio en el comunicado.
No obstante, las autoridades sanitarias ugandesas reafirmaron a la población que el brote de ébola “está bajo control” y que Uganda “sigue siendo seguro” para el comercio, los viajes y el turismo.
Además, remarcaron que los ocho sobrevivientes recuperados han sido “reintegrados en sus comunidades y llevan una vida normal".
Aún así, el Ministerio de Salud aseguró que continúan sus esfuerzos de vigilancia intensificados, como la búsqueda activa de casos en todas las instalaciones de salud, controles de salida para todos los viajeros que abandonan el país y una mayor comunicación pública sobre la identificación y prevención de la enfermedad.
A diferencia de la cepa de Zaire, registrada en epidemias de la enfermedad en la vecina República Democrática del Congo (RDC), todavía no existe una vacuna aprobada para la cepa de Sudán.
Esta cepa no solo es menos transmisible sino que presenta una menor mortalidad (40 % – 100 %) que la de Zaire (70 % – 100 %).
Descubierto en 1976 en la RDC -entonces llamada Zaire-, el ébola es una enfermedad grave, a menudo mortal, que afecta a humanos y primates y se transmite por contacto directo con la sangre y fluidos corporales de personas o animales infectados.
Causa hemorragias graves y sus primeros síntomas son fiebre repentina y alta, debilidad intensa y dolor muscular, de cabeza y de garganta, además de vómitos.