Un terremoto de magnitud 8,8 sacudió la península rusa de Kamchatka la madrugada del miércoles 30 de julio, provocando al menos 13 réplicas en tan solo una hora, según informaron autoridades geofísicas del país. El fenómeno, uno de los más intensos registrados en esa región desde 1952, podría seguir generando movimientos sísmicos durante semanas o incluso meses.
De acuerdo con el Servicio Geofísico de Rusia, las réplicas se produjeron con una frecuencia inusual y alcanzaron magnitudes de entre 5 y 6 grados, con una de ellas llegando a 6,9. El epicentro del sismo inicial se ubicó frente a las costas del Pacífico nororiental ruso, en la zona de subducción conocida como la fosa de las Kuriles. La sismóloga Caroline Orchiston, de la Universidad de Otago, explicó al portal Science Media Centre que, tras un sismo tan profundo y potente como el de Kamchatka, es normal que continúen réplicas intensas durante semanas o incluso meses. "Estas réplicas forman parte del proceso natural de liberación de energía tras un terremoto de gran magnitud, explicó. Además, advirtieron que no se descarta la posibilidad de nuevos temblores de hasta 7,5 grados en los próximos días. Las autoridades locales declararon el estado de emergencia en varias zonas de Kamchatka y evacuaron a más de 2.700 personas en el archipiélago de las Kuriles, donde se reportaron olas de entre 3 y 4 metros que causaron daños en la infraestructura portuaria de Sévero-Kurilsk. A pesar de ello, no se han registrado víctimas hasta el momento. Este sismo es el octavo de mayor magnitud a nivel mundial desde que se tienen registros instrumentales, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y medios internacionales como 20 Minutos y The Moscow Times. En paralelo, países del Pacífico activaron alertas de tsunami, entre ellos Japón, Estados Unidos, Chile y Perú, aunque algunas de las advertencias se desactivaron conforme pasaron las horas. Especialistas advierten que las réplicas podrían extenderse por semanas o incluso meses, y llaman a la población a tomar precaución y mantenerse alerta ante cualquier nueva actividad sísmica.