Tras el devastador sismo en Kamchatka, que provocó alerta de tsunami en el Pacífico, países como Japón y Estados Unidos comienzan a recuperar la calma, mientras que naciones de Centroamérica y Sudamérica mantienen la vigilancia ante posibles impactos. Las evacuaciones, cierres de puertos y nuevas réplicas mantienen en alerta a miles de personas en ambos continentes.