Aunque algunos fanáticos extrañaron la presencia de invitados, lo cierto es el que el artista canadiense The Weeknd no necesitó de nadie para dar un concierto espectacular de principio a fin en el entretiempo de la final del Super Bowl, el domingo por la noche.
Fueron 14 minutos de una experiencia cinematográfica, como la anunció el músico previo al show, con un coro gospel, un ejército de bailarines, una ciudad con rascacielos levantada en una tribuna y un artista con un dominio del escenario y una de las mejores voces de la escena mundial que por momentos sonaba a Michael Jackson.
Es difícil elegir cinco momentazos del espectáculo, pero, aquí están, con el riesgo de que se escapen algunos.
La aparición del ídolo, montado en un auto y rodeado por un fantástico juego de luces. Una entrada a la altura del evento, al ritmo de la canción Starboy.
El coro gospel, en versión robot y entre los edificios, también de lo mejor. En ese momento, los movimientos y hasta la voz del canadiense de 30 años parecían un homenaje al rey del pop.
El laberinto de espejos, detrás de la tribuna del Raymond James Stadium en Tampa, con una cámara que sigue su rostro a detalle y unos bailarines que lo asaltan, impresionante. Fue cuando sonó I can’t feel my face.
La pirotecnia y todo el montaje que demostraron en qué se fueron los $us 7 millones que el artista sacó de su bolsillo para lograr materializar el espectáculo que se imaginó.
La decisión de montar su escenario en la tribuna obedeció a temas de seguridad por el Covid-19.
El único momento en el que bajan al campo de juego, para cerrar la presentación con Blinding lights. Los bailarines con el rostro vendado montan una coreografía impecable.
Tras el tremendo show de The Weeknd la noche terminó con la consagracióbn de los Tampa Bay Buccaneers como campeones.
El video en la cuenta de la NFL en YouTube ha conseguido 7,9 millones de reproducciones en 12 horas. Tiene el reto de superar a la presentación de Shakira y JLo, que registra 197 millones de vistas en un año.