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Coherencia ambiental: son indígenas y apuestan por la conservación

Domingo, 06 de agosto de 2023 a las 07:38
Desafían a las presiones en áreas protegidas y territorios de originarios. Van en contracorriente con la tendencia deforestadora y de minería mecanizada

Hace casi 30 años, habitantes del territorio indígena San José de Uchupiamonas, dentro del Parque Nacional Madidi, iniciaron un proyecto ecoturístico comunitario, amigable con el medioambiente. Se trataba de Chalalan Ecolodge, un albergue para los visitantes de esa zona amazónica.

En su despegue, este emprendimiento contó con el apoyo financiero del BID, y los fondos fueron ejecutados por Conservación Internacional, narró Elio Valdez, presidente de la Asociación Comunitaria de Turismo Responsable (Acetur-Uchupiamonas).

A partir de esa iniciativa, de forma paulatina se fueron impulsando otras seis, complementarias a la primera, y enmarcadas en el sector del turismo. Además, todas autosustentables y generadoras de ingresos para los comunarios.

“A través de todos los proyectos ofrecemos una cadena de servicios, que va desde transporte para ingresar al Madidi, hasta hospedaje, alimentación, guía, avistamiento de aves, etc., algunos estratégicamente asentados como para proteger el territorio y el parque nacional. Son servicios complementarios, más que competitivos entre sí”, explicó Valdez.

Según él, inicialmente hubo el compromiso de aportar a la economía de las familias involucradas en cada emprendimiento, pero después también se entendió que el ecoturismo es la alternativa sostenible y de largo plazo para la protección de los recursos naturales y manifestaciones culturales.

“Hacer turismo es reconocer que desde nuestros tatarabuelos venimos con una idea clara de resguardar el espacio territorial. Para nosotros es una actividad de sobrevivencia, ya que defender nuestro territorio es defender nuestra casa”, agregó.

Valdez reconoció que probablemente no se harán ricos con el turismo comunitario, pero sí les garantiza la posibilidad de sostener a las familias de los involucrados en los distintos emprendimientos.

De acuerdo a datos de Acetur, un 70% de la población de ese territorio indígena está involucrado en la actividad del ecoturismo de San José de Uchupiamonas, y los demás trabajan en sus parcelas como agricultores, y otros como ganaderos, ya sea para la subsistencia, como también para ofertar productos a los siete emprendimientos turísticos.

Otro proyecto que beneficia a la sostenibilidad del Parque Nacional Madidi con el ecoturismo comunitario es el de San Miguel del Bala, cerca de Rurrenabaque.

Trinidad Cartagena, presidenta de la organización de mujeres de la comunidad San Miguel, y también asambleísta de la población indígena tacana, explicó que trabajan en esa iniciativa desde la creación del área protegida, en la década del 90, cuando a los originarios se les empezaron a restringir muchas actividades que formaban parte de sus usos y costumbres. “Ancestralmente nos dedicábamos a la recolección de los frutos de la zona, la caza, la pesca, pero después no podíamos hacer eso, así que con el turismo dimos valor agregado a lo que tenemos y lo transmitimos a las siguientes generaciones”, dijo.

Empezaron con 34 socios, de las 43 familias de la comunidad. Según Cartagena, nadie se opuso, simplemente los restantes eran de la tercera edad, o tenían alguna dificultad de algún tipo para ser parte del proyecto.

Según Cartagena, en esos inicios contaron con el apoyo de ONG’s, con la contraparte de los comunarios, y hoy tienen cabañas, servicios de guía, etc.

El emprendimiento ecoturístico comunitario de San Miguel del Bala cuenta con cinco atractivos en el Parque Nacional Madidi, además de actividades que permiten apreciar la flora y la fauna de esta área protegida, una de las más biodiversas del mundo, hoy atacada por la minería ilegal y mecanizada.

Asimismo, Cartagena informó que cuentan con el proyecto del cacao y del copoazú, pronto del plátano.

Maribel Daza es parte del directorio del cabildo y primera alcaldesa de la comunidad Bella Selva, ubicada en el municipio San Andrés, provincia Marbán, que pertenece a la Central de Pueblos Étnicos Mojeños de Beni (Cpem-B).

Gracias al apoyo de Cipca, recientemente los pobladores, indígenas mojeños trinitarios, empezaron a consolidar el proyecto de huertos familiares, pero también de uso de semillas de sirari, coquino y ojo de buey para elaborar sus artesanías.

Lamentablemente, estos originarios no logran resolver problemas de avasallamiento en su territorio, lo que está afectando los deseos de ingresos económicos. Por el momento están resolviendo la subsistencia con el cultivo de cítricos, pero ya expusieron su situación en el reciente encuentro Pre Fospa.

Agustina Aponte es una de las integrantes de la Asociación de Mujeres Buscando Nuevos Horizontes, de la comunidad Palmarito de la Frontera, en la TCO Monte Verde, municipio de Concepción, en la Chiquitania.

Desde 2010, gracias al apoyo de la FCBC, empezaron a trabajar con la almendra y los derivados del aceite de cusi. Al principio eran 7 mujeres, hoy son 24 las que forman parte de esta labor.

Asimismo, gracias al apoyo de Cipca y de la Cooperación Alemana (GIZ), desde hace dos años apuestan por los huertos, con los que se proveen de alimentos. “Mantenemos y cuidamos el medioambiente, no contaminamos”, dijo, pero a pesar de sus esfuerzos, reconoció que hoy se deforesta más que antes en la zona, debido a los planes PM-20, que facilitan la eliminación de cobertura boscosa por familia colonizadora.

La Confederación Nacional de Mujeres indígenas de Bolivia (Cnamib), máxima instancia femenina de naciones originarias, y equivalente a la Cidob, resalta, a través de Miriam Pariamo, su vicepresidenta, la labor y unidad de las mujeres en los proyectos.

Miriam Pariamo 
Maribel Daza

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