En un rincón del taller de Alex Hug, los retazos de telas viejas se transforman en esculturas que respiran historia. Cada prenda, antes desechada, encuentra un nuevo propósito en sus manos.
“Tenemos ropa suficiente para las próximas seis generaciones y aun así seguimos produciendo más y más”, reflexiona la artista textil española y oradora de la Bienal del Diseño y el Cartel Bolivia - BiCeBé 2025. Su trabajo no solo recupera materiales olvidados, sino también las historias que habitan en ellos.
Hug es escultora textil y activista de la sostenibilidad. Su alter ego, Alex Hug, es —como ella dice— su “superheroína sostenible, la que recicla”. Detrás de ese personaje se esconde una creadora que, desencantada del mundo superficial de la moda, decidió dar un giro radical hacia el arte con propósito.
“Empecé estudiando moda, pero poco a poco me fui desencantando de ese universo tan superficial. Me metí en sostenibilidad y reciclaje, y eso fue creciendo hasta convertirme en escultora textil”, cuenta.
Del desperdicio al arte: la filosofía del upcycling
El trabajo de Alex Hug parte de un principio claro: nada se desecha, todo puede transformarse y reutilizarse. En su práctica artística, los conceptos de upcycling y zero waste son fundamentales.
“El upcycling consiste en crear más valor del que tenía el material original. No solo reciclar, sino darle una nueva vida. Y el zero waste es intentar no generar ningún desperdicio durante el proceso”, explica con pasión.
El camino no es sencillo. Trabajar con materiales descartados requiere tiempo, paciencia y creatividad. Según Hug, es más difícil porque el proceso tiene muchos más pasos y dificultades, a veces te quedas sin material o tienes que resolver problemas constantemente. Pero también es una forma de enfrentar el daño que ha causado la industria de la moda.
Su arte se convierte, entonces, en un acto de resistencia ante la sobreproducción textil que inunda vertederos y desiertos en todo el mundo. “En Bolivia tienen las dunas de ropa abandonada en el desierto de la frontera con Chile. Es una imagen muy potente de lo que estamos haciendo con el planeta”, lamenta la artista.
Colores, texturas y emociones que hablan del mundo
Las esculturas de Alex Hug no solo buscan impactar visualmente; también son una exploración emocional. Cada color, textura o fragmento tiene un significado.
“Mi manera de expresarme es muy visceral. El color negro representa el miedo o los temas más oscuros, mientras que el amarillo refleja alegría y vitalidad. A través de la ropa que vestimos, expresamos sin querer nuestras emociones y cómo nos sentimos”, explica.
Su arte textil es una metáfora viva de la sociedad: combina piezas que alguna vez fueron parte de distintas vidas, creando nuevas formas de unidad y reflexión. “Uso los materiales descartados, vividos, los que ya tienen historia, para hablar de temas como la globalización, el aislamiento social o la polarización”, agrega.
En sus instalaciones, los tejidos usados se convierten en símbolos de identidad y memoria. Son fragmentos de experiencias humanas que, al entrelazarse, dan lugar a un discurso visual sobre la necesidad de sanar tanto al planeta como a las relaciones humanas.
Zero Waste: enseñar a crear sin desperdiciar
Para Hug, la sostenibilidad no es un eslogan, sino una práctica diaria que debe compartirse. Por eso, en su taller no se desperdicia nada. “Todo lo que sobra en mis esculturas lo reutilizo para hacer pequeños accesorios o para talleres donde enseño a la gente cómo reciclar de forma divertida y accesible”, cuenta.
Su objetivo es democratizar la sostenibilidad y demostrar que cualquier persona puede aportar desde su cotidianidad. “No quiero que el reciclaje sea solo cosa de unos pocos. Todos podemos dar una nueva oportunidad a la ropa que ya no usamos”, afirma.
El enfoque educativo de su trabajo también se refleja en su rol como docente universitaria. “Soy profesora y enseño todo lo que sé con la esperanza de que mis alumnos tomen estas ideas y creen un mundo mejor. Nuestro legado no puede ser solo contaminación; debemos dejar algo bueno”, dice con convicción.
Arte con propósito: transformar la mirada sobre la moda
El arte de Alex Hug es un llamado a la conciencia y a la acción. En lugar de consumir sin pensar, propone mirar de nuevo lo que ya tenemos. “Os invito a todos a que deis una nueva oportunidad a vuestra ropa, la que está en el fondo del armario. No la tiréis. Podemos transformarla y crear algo hermoso con ella”, invita.
Su propuesta combina creatividad, educación y activismo. Es una respuesta estética ante uno de los problemas más urgentes del planeta: el impacto ambiental de la industria de la moda. Según datos globales, este sector es responsable de cerca del 10% de las emisiones de carbono y del 20% del desperdicio de agua a nivel mundial. Frente a esa realidad, el arte de Hug se alza como una forma de resistencia poética y responsable.
“Mi misión es sanar un poco el mundo a través de lo que hago. Si consigo que una persona más recicle su ropa, ya habré hecho algo importante”, concluye.
El mensaje de Alex Hug es claro: el cambio comienza con pequeñas acciones. Cada prenda reutilizada, cada taller impartido y cada obra creada representa una oportunidad para repensar nuestra relación con el consumo.
Su arte nos recuerda que el valor no está en lo nuevo, sino en lo que decidimos transformar. En tiempos donde la moda rápida domina los escaparates, propuestas como la suya invitan a desacelerar, a mirar con atención y a reconectar con el entorno.
Porque, como dice Alex Hug, “dar nueva vida a la ropa es también una forma de sanar al planeta”.