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Programar ya no alcanza: el nuevo perfil del ingeniero de sistemas que demanda el mercado

Sabado, 07 de febrero de 2026 a las 14:45

Por Redacción

Muchas tareas tradicionalmente asociadas a la programación están siendo automatizadas o asistidas por herramientas de inteligencia artificial, lo que obliga a los profesionales a fortalecer competencias como el pensamiento crítico, la innovación y la capacidad de análisis

Durante décadas, saber programar fue el principal pasaporte para ingresar al mundo de la tecnología. Sin embargo, el mercado laboral actual está redefiniendo de forma acelerada el perfil del ingeniero de sistemas. Hoy, escribir código ya no es suficiente. Las organizaciones buscan profesionales capaces de comprender problemas complejos, integrar tecnología con estrategia y generar impacto real en la sociedad y en los negocios.

“La programación se ha convertido en una habilidad base, pero ha dejado de ser un factor diferenciador. El ingeniero de sistemas ya no solo escribe código, sino que diseña arquitecturas, evalúa impactos tecnológicos, toma decisiones estratégicas y trabaja con equipos multidisciplinarios”, señala Génesis Dánae Selaya, docente de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

Esta transformación responde a un contexto marcado por la automatización, la inteligencia artificial y la digitalización transversal de los sectores productivos.

La especialista advierte que muchas tareas tradicionalmente asociadas a la programación están siendo automatizadas o asistidas por herramientas de inteligencia artificial, lo que obliga a los profesionales a fortalecer competencias como el pensamiento crítico, la innovación y la capacidad de análisis.

En ese sentido, Selaya subraya que el nuevo ingeniero de sistemas debe ser capaz de entender tanto la tecnología como el contexto organizacional en el que se aplica, actuando como un puente entre las necesidades humanas y las soluciones digitales.

Marcelo Pacheco, director de la carrera de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, sostiene, por su parte, que el mercado ya no busca únicamente expertos en lenguajes de programación.

“Hoy se espera que el ingeniero entienda para qué programa y cómo ese código resuelve problemas reales”, afirma. De acuerdo con Pacheco, las empresas demandan profesionales que analicen necesidades, propongan soluciones viables y se adapten a tecnologías emergentes como la analítica de datos, la ciberseguridad o la inteligencia artificial.

Nuevas habilidades

Más allá del dominio técnico, el mercado laboral está priorizando habilidades humanas y estratégicas. Selaya destaca que competencias como la comunicación efectiva, el trabajo colaborativo, el liderazgo y la gestión de proyectos se han vuelto indispensables.

“Estas habilidades permiten que el ingeniero no solo implemente soluciones, sino que genere valor real para las organizaciones y la sociedad”, explica. La ética profesional y la responsabilidad social también aparecen como ejes clave en un escenario donde la tecnología tiene un impacto directo en la vida cotidiana.

Pacheco coincide en que la comunicación se ha convertido en una habilidad crítica, ya que los ingenieros deben explicar soluciones tecnológicas a personas que no necesariamente tienen formación técnica. Asimismo, resalta la importancia de la creatividad y del aprendizaje continuo, en un entorno donde las herramientas y plataformas cambian de manera constante. “Más que saber una tecnología específica, hoy importa la capacidad de aprender y adaptarse”, sostiene.

Ante este cambio de paradigma, la formación académica también se encuentra en proceso de transformación. Selaya explica que los modelos educativos están migrando hacia una formación basada en competencias, con un fuerte énfasis en el aprendizaje práctico, el trabajo con proyectos reales y el desarrollo de habilidades blandas desde los primeros semestres. El objetivo es que el estudiante no solo adquiera conocimientos, sino que aprenda a aplicarlos en contextos reales y complejos.

En la misma línea, Pacheco señala que los planes de estudio se están actualizando para incorporar áreas como inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad, además de metodologías de enseñanza centradas en la resolución de problemas. Estas estrategias buscan preparar a profesionales capaces de enfrentar los desafíos del mercado laboral con una visión integral y estratégica.

Al momento de egresar, el ingeniero de sistemas ya no puede limitarse a ser un programador. Debe contar con una base sólida en desarrollo de software, bases de datos, redes y arquitectura tecnológica, pero también con la capacidad de analizar problemas, diseñar soluciones eficientes, trabajar en equipo y comunicar propuestas de manera clara. Como resume Selaya, se trata de formar profesionales críticos, creativos y adaptables, preparados para aprender de forma continua.

En definitiva, el mercado laboral está enviando un mensaje claro: programar ya no alcanza. El ingeniero de sistemas del presente y del futuro es un estratega tecnológico, con visión global y compromiso social, capaz de transformar ideas en soluciones que aporten valor. Así lo plantean las reflexiones académicas y formativas impulsadas desde Unifranz.

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