EEUU y Reino Unido amenazaron con nuevas sanciones contra Rusia, mientras Washington y sus aliados de la OTAN intensifican sus esfuerzos diplomáticos para disuadir a Moscú de invadir Ucrania.
“Vamos a anunciar al final de esta semana una mejora de la legislación de sanciones para que podamos golpear un amplio rango de intereses rusos de importancia para el Kremlin”, explicó la ministra de Relaciones Exteriores británica, Liz Truss, a Sky News.
En Washington, congresistas demócratas y republicanos señalaron que están cerca de llegar a un acuerdo sobre un proyecto de ley que prevé duras sanciones económicas contra Rusia.
“Relaciones equitativas”
Las tensiones están en un máximo entre Moscú y Occidente por Ucrania, en cuyas fronteras Rusia ha concentrado decenas de miles de soldados y armas pesadas.
Entre la batería de sanciones mencionadas, Reino Unido y EEUU planean apuntar al gasoducto estratégico Nord Stream 2 entre Rusia y Alemania, o incluso al acceso ruso a transacciones en dólares, la principal moneda del comercio internacional.
Ante estas nuevas amenazas, Moscú exigió ser tratado en igualdad de condiciones por Washington. “Queremos relaciones buenas, equitativas, de respeto mutuo con EEUU, como con todos los países del mundo”, declaró el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, al Canal 1 de Rusia.
“Intereses legítimos”
Rusia “no quiere quedar en una posición” en la que su seguridad “sea violada diariamente”, como ocurriría si Ucrania fuera incorporada a la OTAN, continuó Lavrov.
Moscú continuará buscando “garantías jurídicamente vinculantes” que tengan en cuenta los “intereses legítimos” de Rusia, añadió.
Además, enviará a los países de la OTAN y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) “una solicitud oficial que los inste a decir cómo piensan poner en marcha su compromiso de no reforzar su seguridad en detrimento de la seguridad de los demás”.
Ante la amenaza de una invasión, Kiev pidió a Moscú que retire sus tropas desplegadas a lo largo de la frontera entre ambos países y que continúe el diálogo con los occidentales si quiere “en serio” una desescalada de tensiones.
“Propósitos egoístas”
Rusia ha sido acusada de haber concentrado cerca de 100.000 soldados en la frontera ucraniana con el objetivo de atacar al país vecino. Moscú niega tener alguna intención belicosa, pero reclama garantías por escrito para salvaguardar su seguridad, como que la Alianza atlántica no admita nuevos miembros, como Ucrania.
Es una demanda clave que EEUU rechazó, aunque dejó la puerta abierta a negociar, y el Kremlin apuntó que quiere darse tiempo para analizar la situación.
El jefe del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, dijo que Rusia “no quiere una guerra” con Ucrania, y acusó a los occidentales de exacerbar las tensiones con “sus propios propósitos egoístas”.
La número tres del Departamento de Estado de EEUU, Victoria Nuland, dijo que no había señales de desescalada de Putin.
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