“Sean la luz de Cristo resucitado a través del testimonio de su fe, alegría y esperanza”, pidió monseñor Braulio Sáez ayer jueves durante la celebración pascual para las personas de la tercera edad y enfermos, que se realizó en la catedral cruceña.
Herminia Montes, una persona de la tercera edad, entró al templo apoyada en un burrito y después de la celebración no dudó en permanecer en oración.
“Vengo todos los años a celebrar la Pascua, porque hay que ser agradecidos con lo que se recibe. Uno tiene que aferrarse a Dios para que no le falte el pan del día ni los remedios, porque la Renta Dignidad no alcanza para todo lo que uno necesita”, dijo la mujer que se dio modos para llegar sola hasta la catedral, porque sufre de dolores de rodillas y cadera.
“Sufro de osteoporosis y para mejorar mi salud tengo que comprar medicamentos, pero son muy caros y por eso solamente tomo calmantes”, contó.
Asimismo, aseguró que pone todas sus necesidades en manos de Dios y siempre confía que su misericordia la ayudará. “El Señor es grande y poderoso, lo único que le pido es sanidad”, manifestó entre lágrimas. Da gracias a Dios por los cinco hijos que tuvo (cuatro varones y una mujer).
Marcelo Quiroz y su hija Miel María, de 19 años, acudieron a esta celebración para agradecer a Dios por la familia. La joven está en silla de ruedas y no puede hablar debido a una parálisis.
“No es fácil ver así a mi hija, pero hay que ser agradecidos con Dios”, resaltó el hombre mientras abrazaba a su hija.
“No hay cosa más hermosa que ser agradecido con Dios por las pruebas que nos da. Miel es mi prueba más hermosa, por eso he dedicado mi vida a Dios. El amor lo puede todo y solo pedimos que venga y se asiente en el corazón de cada una de las personas para cambiar tantas tribulaciones”, reflexionó.
Juan José Barreda, junto a un familiar que empujaba su silla de ruedas también pidió salud para las personas con discapacidad. Además, elevó una oración para que las autoridades atiendan las necesidades del pueblo. “Pido que las autoridades reflexionen para que puedan mejorar la calidad de vida de los bolivianos”.
El mensaje
Monseñor Sáez pidió a los fieles que sean testimonios de fe y esperanza.
“Queridos hermanos tenemos que dar gracias a Dios por tantas situaciones en las que muchas veces estamos sufriendo, pero si ponemos amor, ese dolor y ese sufrimiento tiene un valor infinito. Hoy queremos unirnos a ese Jesús que va morir en la cruz, a ese Jesús que sufrió por nosotros, a ese Jesús que quiso salvar a la humanidad, porque el dolor sin amor no sirve para nada, pero el dolor con amor es redentor”, dijo monseñor.
Habló de los sufrimientos. “Muchos de los que estamos aquí somos personas mayores y tenemos nuestras enfermedades, nuestros dolores, angustias, momentos de depresión, pero tenemos que darnos cuenta que en todas nuestras dolencias y dificultades Dios está ahí. Él es el primero que ha sufrido el dolor pasando por la cruz para salvar a la humanidad del pecado”.