¿Cómo vislumbro la educación del futuro en nuestro país? Como educadora me es difícil responder a esta interrogante, pero podría describir cómo sueño que se encamine su futuro. También, estudiantes que asumen el protagonismo en su proceso de aprendizaje, dedican tiempo para leer, para prepararse antes de cada clase, para realizar tareas, para investigar y proponer soluciones a problemas del contexto en el que se desenvuelven. Estudiantes preocupados y ocupados por aprender haciendo y no sólo por obtener un título. Instituciones con ambientes equipados y en condiciones aptas para el desarrollo de procesos educativos eficientes, con computadoras y acceso a Internet para cada estudiante. Personal administrativo capacitado y competentemente ético para administrar eficazmente la institución, brindando un servicio de calidad en todos los aspectos. Un Gobierno, nacional y subnacional, ocupado en gestionar proyectos, procesos y recursos pertinentes para el área educativa, distribuyéndolos de manera adecuada a las necesidades de cada departamento. Políticas públicas educativas que permitan las autonomías departamentales y posibiliten la adaptación de programas educativos y la distribución y administración de recursos según las necesidades de cada región. Un sistema educativo sin brechas de ninguna índole y con un programa de seguimiento para que todo niño, niña y adolescente se dedique a estudiar y no a trabajar. Todos estos aspectos son la base para la educación del futuro en la que la innovación y transformación son innegables. La integración de la inteligencia artificial facilita la enseñanza y aprendizaje en el quehacer docente y en la construcción del aprendizaje por parte del estudiante, quien asume un rol activo en su proceso de aprender, con responsabilidad y compromiso social. Vislumbro una educación en aulas sin paredes porque el ambiente educativo será la sociedad en su conjunto, materializada en una institución, en la que el estudiante no requiere control ya que asiste a la escuela o universidad porque aprende para la vida. Sin embargo, mientras las políticas educativas, la indiferencia de los involucrados, la burocracia gubernamental e institucional y un sistema frágil en educación regular, continúen manteniendo las brechas y la débil calidad de nuestra educación, difícilmente podremos adentrarnos a visualizar una educación tecnologizada y de calidad, orientada a formar ciudadanos competentes en todos los sentidos. Ante esta realidad; es menester que la transformación en la universidad se evidencie con cambios en pro de la sociedad y la solución a sus más álgidos problemas. Si los profesionales de la educación son competentes en su disciplina, trabajan con integridad, poseen sentido de pertenencia social y tienen valores, los ciudadanos del futuro serán formados igualmente. En definitiva, la educación es como una cadena de favores. Lo que hacemos hoy repercutirá mañana. Actuemos hoy para hacer de la transformación educativa un éxito y que la educación del futuro se caracterice por su calidad, calidez, compromiso y conveniencia social.
Sara Yoshino Otsuka
Psicopedagoga
Me imagino docentes formados a nivel licenciatura exclusivamente para la docencia y profesores formados para ser mentores, facilitadores del aprendizaje, investigadores y promotores de la misma, creativos e innovadores, proactivos y reflexivos sobre su propia práctica pedagógica. Profesionales capacitados para aplicar las tecnologías como recurso pedagógico-didáctico, con vocación por la docencia.