La primera etapa de la era de los biocombustibles en Bolivia no comenzó bien. A cinco años del arranque de la producción etanol los resultados no son los esperados ¿El motivo? La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) solo adquirió un 50% de la producción realizada por los ingenios sucroalcoholeros del país. En 2018, durante el último Gobierno del expresidente Juan Evo Morales, las industrias azucareras acordaron incluir en su portafolio de productos la producción de alcohol anhidro, o etanol, un compuesto que se mezcla con gasolina para obtener un combustible con mejor calidad. El programa surgió como un proyecto estratégico para el país y establecía una sinergia entre el sector público y privado. La producción hizo ruido mediático porque en los primeros años de gestión de Morales (que estuvo 14 en el poder), la relación con los empresarios fue tirante. La iniciativa marcaba una nueva hoja de ruta entre Evo y los empresarios. A esto se añadía un hecho importante para las arcas del Estado; con la producción se tenía previsto reducir las importaciones de gasolina, que está subvencionada. En septiembre de 2018, la producción de etanol arrancó amparada en la Ley de Aditivos de Origen Vegetal. Con toda una base legal, el sector agroindustrial cañero se comprometió a realizar una inversión de hasta $us 1.600 millones hasta 2025 para duplicar el cultivo de caña de azúcar, pero también para mejorar la eficiencia de la producción. Pero un quinquenio después la situación no fue la esperada. Al menos, así lo aseguran integrantes del sector cañero e industrial que fueron consultados por EL DEBER para este reportaje. Sin embargo, en octubre la estatal YPFB aseguró que en el primer quinquenio destinó $us 400 millones en la compra de etanol al sector cañero. “Cifra que demuestra que la estatal petrolera aportó al fortalecimiento del sector sucroalcoholero”, dice una nota institucional de la empresa estatal. Este mismo reporte sostiene que “desde el inicio del programa y hasta diciembre del presente año se prevé comprar un total de 580 millones de litros de etanol, de los cuales 72% han sido adquiridos desde el año 2021”. “Se ha realizado pagos por un monto total de $us 400 millones a un precio de 6,1 bs/lts en promedio, este precio incluye transporte y almacenaje”, dijo el director de Comercialización e Importaciones de la estatal petrolera, Ariel Montaño, citado en esta nota de prensa. Poco requerimiento La realidad es que desde que comenzó la venta del producto Yacimientos fue incumpliendo en los requerimientos establecidos en el contrato. En especial en los primeros tres años, cuando Morales estuvo en el poder. Carlos Alberto Arnez, presidente de la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (Concabol) explicó que los primeros cinco años del proyecto no fue auspicioso para los productores e industrias. “Ahora debíamos estar consumiendo más de 500 millones de litros de etanol mezclando a toda la gasolina especial. Pero recién estamos llegando a 200 millones de litros”, reveló. El productor sostiene que el mayor problema se dio en los primeros tres años del proyecto, cuando Morales aún era presidente. Pese al entusiasmo inicial de la gestión de Morales, Yacimientos no adquirió los volúmenes establecidos en los primeros tres años. Alcides Córdova, Unión de Cañeros Guabirá señala que en el primer año la estatal tenía que adquirir 90 millones de litros de alcohol, pero solo compraron 70 millones de litros. Mientras que para el segundo año establecía que la estatal debía comprar 120 millones, pero solo recogieron 70 millones. “El tercer año paso mismo. Se comprometieron a llevar 160 millones y no pasaron más de 110 millones de litros. Entonces en tres años prácticamente no avanzó el programa, pero sí existía la materia prima”, dijo el cañero. Lo preocupante, según los consultados, es que los productores cañeros (entusiasmados por el proyecto) incrementaron la inversión por hectárea de caña. Antes de 2018 los productores realizaban una inversión de entre $us 700 y $us 800 por hectárea. Pero después esta inversión subió a $us 1.200 y $us 1.400 dependiendo de las características del suelo. Estos montos, por el bajo requerimiento, no han sido recuperados por los productores que son dueño de hasta el 60% del etanol que producen los ingenios. “Algo que tienen que conocer todos es que en este programa el Gobierno no ha puesto un solo centavo. Todos lo hemos invertido el sector cañero y la industria con financiamiento de la banca”, señaló el productor. Desde el sector industrial agregan pese que el precio del etanol es un 30% más barato que la gasolina importada “el Gobierno no le ha dado la real al etanol porque lo volúmenes que ha mezclado o ha adquirido de los productores es solo el 50% del volumen que originalmente se negoció”. “Y eso es lo que llama la atención al sector productor, que, siendo un producto boliviano, barato, amigable con el medio ambiente y de mejor calidad por alto octanaje, que no le den la importancia con semejante crisis que tiene YPFB, que no tiene dólares y le ofrecemos un producto hecho en Bolivia y que no nos compre, realmente llama la atención”, señaló una fuente del sector industrial. Los consultados admitieron que, en los últimos dos años, el Gobierno del presidente Luis Arce Catacora, incrementó el requerimiento, pero esto no compensó el bajo consumo de las primeras tres gestiones. A puertas de que se termine el contrato, en diciembre de este año, los actores de este negocio comenzaron a negociar con YPFB las nuevas condiciones para el próximo quinquenio. De entrada, según los consultados, Yacimiento no quiere subir el precio del litro de etanol que está en 0,69 centavos de dólar. La Ley 1098 establece que el precio debe fijarse tomando encuentra el barril de petróleo y la tonelada de caña de azúcar para obtener un precio indiferencia del azúcar. Es decir, que el productor puede tener una rentabilidad similar si destina la producción de caña para producir el endulzante o el aditivo vegetal. En octubre el presidente de YPFB Armin Dorgathen dijo que “hay que sentarse a negociar, porque los ingenios ya cubrieron en cinco años sus inversiones, ahora se requiere que el combustible sea un poco más barato”. La negociación para las industrias se anticipa muy dura.