Javier Perou es un hombre de mente brillante. Es amable, trabajador y amante de su familia. Hoy se estrena como director comercial, marketing y comunicación de Nexocorp, asumiendo un nuevo reto en su vida profesional.
El ejecutivo considera que el éxito no es un destino, es un viaje y que la clave de ser exitoso es rodearse de un gran equipo y así lograr sus objetivos.
Pero a pesar de tener días de colores, tuvo que pasar por algunos grises, cuando sus padres fallecieron (ambos en un periodo de tres meses). Fue cuando comprendió que la vida tiene una razón de ser. Hoy Javier está enfocado en las nuevas metas que se le presentan y afirma que dirigir el área comercial de una empresa es un sueño hecho realidad. Te estás estrenando en una nueva empresa ¿qué desafíos se vienen? Los desafíos en mi nueva posición son emocionantes. Dirigir un holding de empresas que tiene una visión de seguir apostando por el crecimiento de Bolivia, con marcas tan diversas como FarmaCorp, PizzaHut, Farmacias Dr. Oswaldo y Amarket implica adaptarme a diferentes industrias, consumidores y, por supuesto, diferentes niveles de madurez de negocio. La clave será mantener la sinergia y la visión estratégica, aportar con propuestas innovadoras e impulsar, desde el área comercial, toda la potencialidad de la experiencia de un grupo empresarial que lleva 86 años de historia con logros increíbles, como su presencia nacional, sus alianzas empresariales y su capacidad para responder a los desafíos de cada momento histórico. ¿Cuál es la clave de tu éxito? Considero que el éxito no es un destino, sino un viaje. Creo que más allá de diferentes hitos profesionales o incluso personales, el verdadero éxito va por ser un eterno agradecido tanto de lo bueno como de lo malo. De poder entender, después de mucho sufrimiento, que el verdadero reto es abrazar que todo lo que trae la vida tiene un significado, ver el vaso medio lleno y que sin lo amargo lo dulce nunca es dulce. ¿Cuál crees que es tu propósito en la vida? Puedo decir sin temor a equivocarme que entender que mi propósito en esta vida es ayudar a que las personas encuentren el suyo, para que los lunes sean menos lunes para que dejemos de existir y comencemos a vivir me ha ayudado a rodearme de grandes seres humanos que es clave para armar grandes equipos y lograr grandes objetivos. Con la humildad necesaria para entender que, si soy la persona más inteligente en una sala, debo buscar otra y la pasión implacable para poder salir renovado de las batallas que te da la vida. Trabajaste con grandes empresas, ¿qué cree que ven en vos a la hora de elegirte? No lo sé porque ni yo lo veo (risas). Creo que las grandes empresas valoran mi enfoque creativo para abordar desafíos, habilidad para liderar equipos hacia soluciones innovadoras, pero sobre todo que nadie te puede decir que tu servidor no tiene vocación, pasión, entrega e integridad. ¿Cuál fue la mayor dificultad que has atravesado en cuestión de trabajo y cómo lograste salir adelante? En lo personal fue superar la muerte de mis padres (fallecieron en un lapso de tres meses) y como dije antes, entender que todo en esta vida tiene una razón de ser. Eso me ayudó a cuestionarme el por qué hacía lo que hacía, y creía lo que creía. En el ámbito profesional, tengo dos carreras y ninguna de ellas es de marketing. Por eso, considero que mi mayor dificultad trascendida ha sido lograr un nivel de performance y conocimiento en un área en la que no fui formado, a la par de los grandes del país y por qué no, de la región. ¿Tenés un trabajo soñado? Poder dirigir la parte comercial y de marketing de este holding de empresas es un sueño hecho realidad. Me permite combinar mi pasión por el marketing en una empresa nacional, con visión transnacional que apuesta por mi país generando más de 2.000 fuentes de empleo, peleando contra el contrabando. Por otro lado mi vocación por sumar mi granito de arena a esas más de 2.000 personas. ¿Cómo es tu día perfecto? Mi día perfecto involucraría pasar tiempo de calidad con mi familia, disfrutar de la música que amo y aplicar mi creatividad en el trabajo para resolver desafíos y lograr avances significativos. ¿Consideras alguna debilidad y cuál es tu fortaleza? Mi perfeccionismo e hiperfocus en algunos proyectos pueden ser una debilidad en la que estoy trabajando. Mi capacidad de liderazgo y creatividad son mis mayores fortalezas. Estas cualidades me permiten abordar problemas de manera innovadora, construir culturas y equipos de alto rendimiento. ¿Cómo te ves de aquí a 10 años? En 10 años, me veo liderando una organización, pasando más horas en el aula (me encanta enseñar) pero siempre manteniendo mis valores familiares, intentando buscar ese balance entre lo profesional y personal. Seguir cultivando mi amor por la música, tanto en la producción como en la colaboración con talentos locales. Así me visualizó en el futuro.