Con el fin de conservar la honra de su nombre el expropietario del aeródromo La Cruceña, Javier Mundaka, informó este domingo que no tienen ningún tipo de relación con las actividades que se realizan en su antigua propiedad. Afirmó que desarrolló esta infraestructura como una urbanización aeronáutica en 2014 y que tras obtener la autorización de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) comenzó vender los terrenos.
El último lo trasfirió en 2019 y ese mismo año solicitó el cambio de nombre de Mundaka a la Cruceña. Lamentó que su apellido se ventile en un hecho delictivo donde no tiene que ver y que afectó moralmente a su familia.
Es más, aseguró que desde 2014 el lugar es vigilado por Fuerzas Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), primero por un sistema de vigilancia de video y después de forma física desde el 2019, que el mismo hizo habilitar.
“Ese aeródromo nace a raíz de que me doy cuenta que el Trompillo está colapsado. Luego se me ocurre hacer un aeródromo en 2014. Lo hago como si fuera un condominio privado, lo divido y después pongo una pista. Luego pido permiso a la DGAC y sin malicia le pongo mi apellido”, señaló.
Inclusó colocó tres cámaras de vigilancia y un DVR, que es un dispositivo que graba por 15 o 20 días. Posteriormente compartió los códigos con la Felcn.
“También se los ofrecí a la DGAC por ellos me dijeron que no tienen nada que ver en el control de ese tipo, sino los de operación y buen mantenimiento del aeródromo”, precisó.
El empresario sostuvo que en 2015 envió una carta de la Felcn para que puedan “entrar cuantas veces quisieran para hacer una vigilancia para que no haya susceptibilidades”.
Siguiendo con su versión, dijo que entre 2014 y 2015 los policías antinarcóticos iban tres veces por semana al lugar.
Operativos
Sobre el megaoperativo denunciado por EL DEBER y que posteriormente fue anulado por el ex comandante de la Felcn, realizado en julio de 2019, dijo que no tuvo conocimiento del mismo por ese año había vendido completado la venda del predio.
No obstante, se enteró de otro operativo realizado en el mes de noviembre. Ya en “la época de gestión de la presidenta Añez”, donde se movilizó a unos 70 policías.
“Esa vez me pidieron que vaya y me mostraron una documentación dos fiscales para que vea no se estaban cometiendo excesos para entrar en todos los hangares”, recordó.
“Yo fui y me hice presente. El operativo duró por lo menos tres o cuatro días, de los cuales estuve dos horas. Después los fiscales me pidieron que me retire porque no tenía nada que hacer, les deje mi teléfono y me pidieron en esa oportunidad los nombres y los contratados de compra de todas las personas y los terrenos que había vendido”, señaló.
Agregó que las cámaras de control duraron hasta el año 2019, porque del DVR fue robado “y como era un equipo que bastante caro” y no lo quiso sustituir.
“Le comunique a la Felcn y me indicaron iban a poner su control y no necesitaba volver para allá”, reveló.
Cambio de nombre
A raíz de este incidente, el empresario, que aún es apoderado legal, decidió cambiar el nombre del recinto, cuando renovó la licencia del aeródromo ante la DGAC.
“Yo decido cambiar el nombre, le pongo Aeródromo La Cruceña, como se llama actualmente y así está registrado en la DGAC y ellos me entregan el permiso. Hice esa solicitud el 12 de octubre de 2020”, afirma.
Consultado del por qué sigue siendo apoderado del lugar, respondió que los copropietarios se lo pidieron porque no podían organizarse y por el cambio de Gobierno que se produjo en 2019, que impidió hacer algunos trámites.
Además, agregó que Ley INRA establece que no se puede desprender las pequeñas propiedades en más chicas. Explicó que para sanear los terrenos se tenía que hacer una planimetría en concordancia con el municipio de Cotoca.
“Estábamos en eso, pero nos retrasó la pandemia, el gobierno de Jeanine Áñez y un montón de cosas y no llegamos a meter la documentación para que cada copropietario sea dueño y señor de una parte, de la pista, de la calle y su propio terreno”, dijo.
En esa línea sostuvo que incluso la Fiscalía y la Policía saben quiénes son los dueños de cada espacio del aeródromo porque él facilitó esa información.
Por eso, afirmó que lo que pase dentro de este aeródromo es responsabilidad de sus dueños.
“Los delitos son personalísimos. No puedo ser responsable de que alguien cometa cualquier delito como narcotráfico, clonación de aviones o lo que sea. Cada persona es responsable por sus actos. No sé quiénes son (los dueños) porque entre ellos se han vendido y comprado varias veces desde el 2014 y 2022”, señaló.
Pedirá revocar licencia
Por último, dijo que pedirá la DGAC que se suspenda la licencia del recinto aéreo ante los hechos que saltaron públicamente.
Explicó que por noma este el regulador necesita una persona física para mantener ese aeródromo en buenas condiciones de vuelos.
“Será problema para ellos (los copropietarios) y un desmedro porque la DGAC le va pedir una serie de documentación y eso demora hasta un año. Pero en honor a la verdad me canse y no quiero más y voy a solicitar el cierre de la DGAC”, dijo.
Cabe recordar que un informe oficial de inteligencia de la Felcn guardado en secreto, al que accedió EL DEBER tras meses de investigaciones, revela un operativo antinarcoticos en el aeródromo Mundaka donde se detuvo a pesos pesados del trafíco de drogas que posterimernte fueron liberados. Ayer el Gobierno encabezo otro opertivo en este lugar a 38 personas entre extrajanjeros y bolivianos.