La inteligencia artificial se consolida como una aliada clave en el ámbito laboral, optimizando tareas y potenciando la productividad. EL DEBER consultó con dos especialistas que coinciden en que su implementación adecuada permite automatizar tareas repetitivas, optimizar recursos y enfocar los esfuerzos humanos en labores estratégicas.
Helmer Fellman Mendoza, doctor (PhD) en Investigación Científica y docente, es uno de los especialistas bolivianos que estudia y aplica la inteligencia artificial (IA) en diversos ámbitos laborales. Para él, esta tecnología se ha convertido en una herramienta clave para automatizar tareas, optimizar el tiempo y mejorar la productividad en distintos sectores.
“La inteligencia artificial viene a generar una especie de apoyo a cualquier trabajador. Facilita eliminar tareas monótonas y recurrentes, para que podamos enfocarnos en lo que realmente requiere nuestra atención”, afirmó Mendoza. En su experiencia, la IA no reemplaza a los profesionales, sino que los potencia al liberar tiempo que antes se invertía en procesos repetitivos.
Automatización y generación de contenidoAdemás de las ya populares ChatGPT, Gemini y Perplexity, Mendoza recomendó otras opciones útiles para optimizar el trabajo diario: Prezi AI Presentations, para la creación rápida de presentaciones; Gamma.app, permite generar documentos, páginas web y presentaciones de forma sencilla; Flux 1.1 AI, crea imágenes de alta calidad a partir de texto; Grammarly, analiza textos y mejora la escritura corrigiendo errores gramaticales, ortográficos y de estilo; Jenni AI, útil para redacción académica y organización de fuentes.
Así mismo, opciones como: Claude, asistente virtual; Tome AI, para presentaciones visuales y profesionales; Zapier (versión gratuita), conecta diversas herramientas web sin necesidad de programación; OpenAI, con modelos como GPT-4 y DALL·E para generar textos e imágenes; Notion AI (freemium), mejora la productividad y gestión de información; y Taskade AI, que ayuda a escribir, editar, administrar tareas y organizar proyectos.
Aunque los beneficios son amplios, Mendoza advirtió sobre los riesgos del mal uso: “La IA es como un lorito: si no le das buena información, se inventa cosas. Y si le das demasiada información personal, puede aprender más de ti de lo que imaginas”. Por eso recomendó no compartir datos sensibles y verificar siempre la precisión de los contenidos generados.
Por otro lado, Edward Cañón, ingeniero experto en IA y Data, explicó que la inteligencia artificial no es solo una tendencia, sino que, es una herramienta que va a ayudar a automatizar procesos y a mejorar el rendimiento tanto laboral como los resultados a corto y mediano plazo en la empresa.
Uno de los principales beneficios de la IA en las empresas es la automatización de tareas repetitivas, lo que permite que los colaboradores enfoquen sus esfuerzos en actividades estratégicas. Según el especialista, sectores como marketing, atención al cliente, finanzas, marketing y producción son los que más se están beneficiando de su aplicación.
“Yo creo que la IA no reemplaza a las personas, reemplaza tareas. Las personas deben evolucionar con la inteligencia artificial, deben usarla y enfocar los esfuerzos hacia otro lado, pero yo creo que no reemplazan las tareas repetitivas”, señaló Cañón.
Procesos más ágiles, decisiones más inteligentesPor ejemplo, Cañón compartió que, en marketing, la IA permite una mayor personalización de campañas y una segmentación más precisa gracias a cálculos predictivos. En atención al cliente, los chatbots y asistentes virtuales han optimizado la respuesta al usuario. En finanzas, ayuda a gestionar flujos de caja, análisis de desempeño y más.
El experto destacó que antes de implementar inteligencia artificial, las empresas deben tener claro qué objetivo quieren alcanzar con esta tecnología, para así seleccionar las herramientas adecuadas. Para iniciar con el uso de IA, Cañón recomendó asistentes virtuales o chatbots, que son fáciles de implementar y útiles en distintas industrias.
Sin embargo, Cañón señaló que uno de los mayores desafíos es el manejo adecuado de los datos. “Hay que evitar compartir información sensible y asegurarse de que toda la organización esté consciente del uso responsable de la IA”, indicó.
Sobre más desafíos de ciberseguridad, Cañón los divide en dos: “Son dos niveles, a nivel personal con la información que yo le envío, que la uso en plataformas como ChatGPT, y a nivel grande, como infraestructura y en redes, para que no tengan hackeos y furgos de información”, explicó.
El experto sugirió optar por versiones pagadas de IA si se manejan datos sensibles. Además, señaló que el impacto del uso de IA solo puede medirse con objetivos claros, destacando la reducción de tiempos y costos como indicadores clave.
Por ejemplo, Cañón compartió que, en marketing, la IA permite una mayor personalización de campañas y una segmentación más precisa gracias a cálculos predictivos. En atención al cliente, los chatbots y asistentes virtuales han optimizado la respuesta al usuario. En finanzas, ayuda a gestionar flujos de caja, análisis de desempeño y más.
El experto destacó que antes de implementar inteligencia artificial, las empresas deben tener claro qué objetivo quieren alcanzar con esta tecnología, para así seleccionar las herramientas adecuadas. Para iniciar con el uso de IA, Cañón recomendó asistentes virtuales o chatbots, que son fáciles de implementar y útiles en distintas industrias.
Sin embargo, Cañón señaló que uno de los mayores desafíos es el manejo adecuado de los datos. “Hay que evitar compartir información sensible y asegurarse de que toda la organización esté consciente del uso responsable de la IA”, indicó.
Sobre más desafíos de ciberseguridad, Cañón los divide en dos: “Son dos niveles, a nivel personal con la información que yo le envío, que la uso en plataformas como ChatGPT, y a nivel grande, como infraestructura y en redes, para que no tengan hackeos y furgos de información”, explicó.
El experto sugirió optar por versiones pagadas de IA si se manejan datos sensibles. Además, señaló que el impacto del uso de IA solo puede medirse con objetivos claros, destacando la reducción de tiempos y costos como indicadores clave.