Al cierre de agosto de 2025, la liquidez del sistema financiero se mantiene en 66%. Aunque la cifra transmite estabilidad, economistas advierten que el margen se reduce y refleja el deterioro de la economía real. Según la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) los activos líquidos llegaron a Bs 74.369 millones, el nivel más alto en términos absolutos.
Pero si se observa el indicador clave —disponibilidades sobre depósitos de corto plazo— la foto es menos alentadora. Bolivia pasó de un 81% en 2008 a apenas 66% en 2025, con una clara trayectoria descendente. En otras palabras: los bancos no se están volviendo menos líquidos por decisión propia, sino porque la dinámica de depósitos y crédito los obliga.
El ratio de liquidez mide la capacidad de los bancos para cubrir sus obligaciones a corto plazo sin recurrir a financiamiento externo.
Las cooperativas lideran el ranking de liquidez con un ratio de 80%, lo que refleja una mayor holgura en el manejo de sus disponibilidades frente al resto del sistema. Los bancos, en cambio, se ubican en 65,1%, alineados con el promedio general, mientras que las entidades financieras de vivienda muestran la posición más ajustada, con apenas 56%.
El ratio estable muestra que las entidades mantienen capacidad de respuesta, aunque la menor holgura frente a años anteriores podría ser un riesgo ante mayor demanda o salida de depósitos.
No obstante, el economista Carlos Arana advirtió que, con tasas bajas e inflación, la gente retira sus depósitos: hasta julio cayeron en casi Bs 4.000 millones, optando por dólares o bienes básicos en lugar de cuentas que pierden valor.
Incentivos desalineados El problema, señala Arana, radica en los techos a las tasas de interés fijados por la Ley 383, que limitan el margen de acción de la banca frente a un escenario inflacionario. “Si tu tasa nominal es del 3% o 4% anual y la inflación está en 24% o 25%, el rendimiento real es negativo. Eso erosiona la confianza en el ahorro formal y presiona la liquidez”, agregó. Aunque algunos bancos han comenzado a subir sus tasas pasivas para retener depósitos, el ajuste es insuficiente frente al diferencial con la inflación. Para Arana, el horizonte es claro: “Más temprano que tarde, los topes de La Ley 383 deberán eliminarse. Si no, el sistema financiero corre el riesgo de una iliquidez más severa”. Para Arana, el próximo gobierno tendrá que enfrentar un ajuste inevitable: elevar las tasas de interés para devolver atractivo al ahorro y contener la salida de depósitos. Periodo de crisis El economista Germán Molina advirtió que el sistema financiero boliviano enfrenta señales preocupantes en un contexto de caída de la producción, falta de divisas y alta inflación. Si bien el ratio de liquidez todavía se mantiene en niveles aceptables, la tendencia descendente y la presión sobre los depósitos despiertan alertas. Molina explicó que, según parámetros del FMI, una crisis financiera se configura cuando coinciden tres factores: crisis cambiaria, falta de liquidez bancaria y aumento de la mora. En Bolivia, señaló, ya se cumple el primer punto con el desajuste cambiario, mientras que la mora se ha incrementado de menos del 1% a entre 3% y 4%. “Los créditos crecen porque es conveniente endeudarse en bolivianos en un contexto inflacionario, pero los depósitos crecen a tasas menores al 1%”, indicó. Sistema sólido La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) salió al paso de los cuestionamientos sobre el comportamiento de la liquidez bancaria en Bolivia. La entidad reguladora aseguró a EL DEBER que el ratio de liquidez, situado en 66% desde hace tres años, refleja una gestión prudente y eficiente, y no un estancamiento. “Un ratio en torno al 66% es coherente con una gestión adecuada de la liquidez. De acuerdo con los estándares internacionales, si este indicador está por encima del 40%, el sistema financiero cuenta con recursos suficientes para enfrentar salidas de depósitos incluso en escenarios de tensión”, señaló la ASFI. Consultada sobre la caída del ratio desde el 81% registrado en 2008, la entidad descartó una “erosión estructural”. Argumentó que ese nivel excepcional respondió a la crisis financiera internacional y que, tras la promulgación de la Ley de Servicios Financieros (2013), el sistema canalizó liquidez hacia el crédito productivo y de vivienda. “El paso de 81% a 66% no refleja debilidad, sino un proceso de optimización de recursos que permite mantener la devolución de depósitos y al mismo tiempo financiar la economía”, indicó la autoridad a EL DEBER. Otro de los cuestionamientos gira en torno a la alta proporción de depósitos a plazo fijo (cerca del 50% del total), lo que para algunos analistas sería un espejismo de estabilidad. La ASFI rechazó esa interpretación y sostuvo que estos depósitos constituyen una base de fondeo sólida, con plazos promedio de tres años y más del 90% con vencimiento superior a un año. “Lejos de ser un espejismo, la elevada participación de depósitos a plazo refleja la confianza de la población en la banca y está en línea con las prácticas internacionales”, afirmó el regulador. Respecto a las Entidades Financieras de Vivienda (EFV), cuyo ratio de liquidez se ubica en 56%, la ASFI aseguró que no existe vulnerabilidad. Explicó que la cifra responde a la estructura de balances de este tipo de entidades, pero que se mantiene por encima del umbral internacional de 40%. “El ratio de liquidez de las EFV pasó de 34% en 2020 a 56% en 2025, lo que refleja un fortalecimiento progresivo”, puntualizó El ente regulador remarcó que las financieras cuentan con planes de contingencia que contemplan la venta de activos líquidos, financiamiento interbancario y mecanismos de respaldo, en línea con estándares internacionales. PARA SABER Devoluciones. Entre enero de 2023 y agosto de 2025, las entidades financieras devolvieron depósitos en dólares por $us 1.773 millones, equivalente al 40% de los depósitos en divisa extranjera registrados al inicio de ese periodo.
Escasez de divisas. La falta de dólares también fue consultada. La ASFI negó que esta situación pueda derivar en un retiro masivo de depósitos, dado que solo el 8% de las captaciones está en moneda extranjera y el 92% en bolivianos.
1.773 millones de dólares. Son los que devolvieron los bancos a los ahorrista, según reporte de la ASFI