Fitch Ratings, una de las principales agencias de calificación crediticia del mundo, redujo la calificación de Bolivia de CCC a CCC-. Expertos consultados por EL DEBER señalaron que esto complicaría aún más el acceso al financiamiento externo, en tanto que desde el Gobierno rechazaron la calificación asegurando que la misma es “limitada”.
Róger Banegas, economista y exdirector del Banco Central de Bolivia (BCB), señaló que la baja calificación otorgada por la agencia de calificación afecta al Gobierno, además de las empresas e instituciones financieras para que cumplan con sus obligaciones financieras a largo plazo lo que implicaría una mayor probabilidad de entrar en default. “Complicará más el acceso de financiamiento en mercados financieros internacionales (mayor costo) y la capacidad de crecimiento de la economía boliviana en el corto plazo”, dijo el especialista a EL DEBER. También acotó que una de las mayores críticas de la agencia internacional es que “no existe una señalización de medidas correctivas económicas y estructurales en el sector público”, así como en la crisis de reservas internacionales que sufre el país de manera crónica. Walter Morales, doctor en economía, manifestó que esta calificación implica un riesgo extremo o una probabilidad muy alta de incumplimiento de compromisos. “La combinación de una posición de liquidez extremadamente baja, tensiones sociales, incertidumbre política y un entorno macroeconómico adverso colocan al país en una posición frágil. El riesgo de incumplimiento de deuda es significativo, mientras que los déficits fiscales persistentes y la falta de reformas y ajustes agravan la vulnerabilidad del país”. Añadió que las valoraciones de los títulos bolivianos ya han empezado deteriorarse y por ende a incrementar su tasa, lo que implica mayor costo de fondeo, no solo para el Gobierno, sino también para el sistema financiero y empresarial boliviano en el exterior. José Gabriel Espinoza, economista liberal, dijo que esta baja calificación estaba prevista porque en su anterior revisión Fitch Ratings indicó que si la situación del manejo no cambiaba lo que se venía era una baja en las calificaciones. “Hoy en día estamos en una situación en la que esa calificación equivale a una alta probabilidad de incumplimiento de la deuda. Lo que está diciendo Fitch Ratings es confirmar la tendencia negativa que viene desde hace varios meses, además de que la probabilidad de impago se ha incrementado”, complementó. En un contacto con EL DEBER Radio, Antonio Saravia, doctor en economía, dijo que la calificación CCC- es el último grado de alta volatilidad de riesgo que se tiene y por ello habría una gran posibilidad de que el país se vaya a la bancarrota. “Entrar en default (bancarrota) significa que el país no le puede pagar a sus acreedores. Entonces, el país levanta las manos y dice: no puedo seguir pagando mi servicio de la deuda”, señaló Saravia y recordó que la deuda interna y externa de Bolivia está alrededor del 80% del Producto Interno Bruto (PIB). El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, explicó que la calificación de Fitch Ratings no toma en cuenta los diversos indicadores de la economía boliviana y además excluyó de sus reportes el riesgo de no pago de la deuda externa. “Seguimos honrando el servicio de la deuda externa de manera correcta y puntual, y ese es un elemento que no refleja exactamente Fitch. En los anteriores informes siempre decían que íbamos a entrar en una situación de impago ¿cuántos informes de Fitch? yo tenía que refutar”, dijo en conferencia de prensa. Días antes, la cartera de Economía, atribuyó la calificación de Fitch Ratings a un análisis limitado y reduccionista, y le recordó que cumple con sus obligaciones de deuda externa, lo que contradice sus proyecciones “pesimistas” que “generan incertidumbre innecesaria”. “Centrar la evaluación de la economía boliviana únicamente en los niveles de Reservas Internacionales Netas (RIN) omite la complejidad de un sistema económico dinámico”, afirmó el ministerio mediante una nota.Posición