Por Daniela Revollo
Los zapatos All Way Bolivia se distinguen por su diseño moderno y elegante, adaptado a las necesidades del hombre boliviano. Cada par está hecho con cuero 100% legítimo, hilos y goma brasileños y una horma especialmente pensada para ofrecer comodidad. “Queremos que nuestros productos sean cómodos, duraderos y representen lo mejor del trabajo boliviano”, explica su fundadora.
Cuando Yenny Alejandra Llusco Escobar recuerda los primeros días de All Way Bolivia, se le escapa una sonrisa.
“Dormía en un colchón que tenía que recoger cada mañana para poder trabajar”, cuenta entre risas. En aquel pequeño cuarto alquilado, con una mesa de corte y un estante improvisado, nació esta marca de calzados.
Era 2018. Con una inversión de Bs 5.000, Alejandra decidió apostar por algo más que la simple compra y venta de zapatos, a la que ya se dedicaba. Ese dinero le alcanzó para: una mesa de corte, un estante para el armado, una docena de hormas de plástico, un molde en lata para realizar mocasines, que es esa época era el calzado de moda entre los varones. Recuerda que al comprar el cuero se equivocó y tuvo que invertir Bs 4.000 más, como tenía un trabajador que realizaba en casa la costura, no necesitó comprar máquina de costurar. Compró hilos “sin equivocarme”, bromea, volvió a comprar cuero, una docena de plantas (conocidos como goma o base) y los pegamentos por kilo. Así empezó esta historia.
Los primeros pasos no fueron fáciles. Alejandra confiesa que cometió errores, como comprar cuero equivocado y gastar más de lo que tenía. Con dos trabajadores fijos: un cortado y un solador y un trabajador que cosía desde su casa, un molde de lata para mocasines y mucha ilusión, All Way comenzó a tomar forma.
Empezó a integrar sus diseños en su tienda, poco a poco la nueva marca fue ganando la confianza de los clientes, hasta convertirse en una tienda exclusiva para sus productos.
Con el paso de los meses, el pequeño equipo fue creciendo. Los trabajadores se chocaban “espalda con espalda”, entre risas y cansancio. A falta de espacio, sacaban mesas al patio para poder terminar los pedidos. “Fue una época difícil pero bonita. Trabajábamos mañana, tarde y noche”, dice Alejandra con orgullo.
La consolidación
Cuando el crecimiento empezó a incomodar a la dueña del inmueble, llegó el desalojo. Entonces, como tantas veces en la vida, el refugio fue el hogar materno. El garaje de su madre se convirtió en taller improvisado, All Way continuó fabricando sueños de cuero.
El año 2020 trajo consigo la crisis sanitaria y un nuevo reto. “Tuvimos que parar por dos razones: cuidar la salud de mi madre, que es diabética, y porque ya no había materia prima. Nuestros proveedores también cerraron”, cuenta Alejandra.
El taller redujo su personal, pero no su visión. Pese a las dificultades, All Way resistió, apostando por la calidad y la innovación.
Hoy cuentan con una casa ambientada para la fabricación y cuenta con ambientes exclusivos para terminado, costura, cortado y terminado, además de dos tiendas en la Feria Barrio Lindo. Con el tiempo, la empresa creció hasta contar con ocho trabajadores en fábrica: cortadores, preparadores, armadores y terminadores, además de cinco personas en ventas, ofreciendo una amplia línea de productos: desde botines Chelsea, botines y zapatos casuales, mocasines, botas de seguridad y zapatillas.
En 2023, All Way Bolivia fue beneficiada por el programa Fortalecimiento de Unidades Productivas Lideradas por Mujeres, financiado por KOICA, ONU Mujeres y el Ministerio de Desarrollo Productivo. Gracias a ese apoyo, Alejandra recibió una moderna troqueladora, herramienta que marcó un antes y un después en la producción.
“Seguimos haciendo cortes manuales, pero esa máquina nos dio el impulso para seguir industrializándonos”, comenta emocionada.
All Way vende en los nueve departamentos del país, con presencia destacada en Trinidad, Tarija, Montero, Riberalta, Yacuiba, Villamontes y Bermejo. Gracias a la confianza de sus clientes, sus calzados llegaron a Argentina, Paraguay y Uruguay. Su meta es clara: “Queremos tener una planta totalmente industrializada y llegar a exportar oficialmente”, afirma Alejandra con firmeza.
A los que quieren emprender les dice: “Que se animen a emprender y que nunca se rindan ante ningún obstáculo. No hay momento perfecto para empezar. El momento es hoy y tiene que ser en algo que realmente ames.”
Detrás de cada zapato All Way hay una historia de lucha, sacrificio y perseverancia. Desde aquel colchón que se doblaba cada mañana hasta las máquinas que hoy marcan el paso del progreso, Alejandra Llusco demuestra que los sueños, cuando se trabajan con pasión, se convierten en camino.