La mirada empresarial ya no está centrada exclusivamente en los conocimientos técnicos o la experiencia previa de sus colaboradores, sino en las habilidades personales y el talento humano, especialmente en el valor agregado que pueden ofrecer frente a los desafíos actuales.
EL DEBER entrevistó a varios expertos, quienes coincidieron en señalar que las habilidades más demandadas por las empresas en pasantes y recién contratados incluyen la disposición para aprender, una actitud positiva, la capacidad para realizar tareas de manera efectiva y el dominio de herramientas digitales y tecnológicas.
Carmiña Paz, gerente de LUÁ, señaló que el perfil del candidato ideal va más allá de los conocimientos técnicos. Actualmente, se busca profesionales motivados, flexibles, con iniciativa y que compartan los valores y visión de la empresa. Igual es clave que tengan capacidad de adaptación y puedan desenvolverse en diferentes situaciones, aportando creatividad e innovación.
Sin embargo, muchos postulantes tropiezan en el proceso de selección por errores básicos. Currículums demasiado extensos, desconocimiento de su propia hoja de vida, o falta de preparación sobre la empresa y el cargo al que aplican, son algunas fallas frecuentes. A esto se suman detalles que pueden parecer menores, pero que influyen negativamente: llegar tarde, vestir de forma inapropiada, hablar mal de empleadores anteriores o no formular preguntas durante la entrevista.
“Un candidato puede destacar más que otro demostrando habilidades y cualidades que lo diferencien como por ejemplo su actitud, creatividad, adaptación, todo lo que pueda agregar valor”, apuntó Paz, añadiendo que, también suma compartir historias de éxito, logros o experiencias previas donde hayan ejercido liderazgo en cargos similares.
Según Jeanine Chávez Oliva, gerente de Talento Humano en Estropical.com, las empresas demandan habilidades en el manejo de herramientas tecnológicas y business intelligence, además de competencias interpersonales como comunicación efectiva, adaptabilidad, atención al detalle y capacidad de aprendizaje, especialmente en pasantes o profesionales sin experiencia.
Chávez destacó que la formación técnica y profesional del país ha evolucionado, con universidades que promueven espacios de conexión entre estudiantes y empleadores, fomentando la empleabilidad juvenil. “Bolivia es un país con una dinámica empresarial que fomenta en su mayoría la inserción laboral de los jóvenes y el talento emergente”, afirmó.
No obstante, persisten desafíos como la brecha en habilidades blandas, la dificultad para integrarse a equipos y la diferencia entre expectativas laborales y realidad. Aun así, los jóvenes se adaptan con rapidez a los cambios tecnológicos, muestran disposición para aprender y desarrollan un marcado espíritu emprendedor.
Chávez señaló que las empresas bolivianas han avanzado en el fomento del talento joven a través de redes profesionales, programas de inserción e identificación futura de puestos. Si bien existe una presión creciente por obtener resultados inmediatos, muchas empresas reconocen la importancia de invertir en el desarrollo de los jóvenes profesionales”, indicó. Estas tendencias varían según el contexto de cada empresa y sector.
La experta enfatizó que, en los primeros meses, se evalúan la actitud, disposición, desempeño y potencial de crecimiento del joven profesional. Para Chávez, esta etapa debe ser un proceso continuo y constructivo, que permita que el colaborador aprenda, crezca y se desarrolle.
Desde la mirada de María Fernanda Roca, reclutadora y headhunter, las empresas están priorizando el potencial de crecimiento, habilidades interpersonales y una actitud positiva hacia el aprendizaje. Añadió que, hay una creciente demanda de habilidades digitales, manejo de datos, conocimientos en comercio electrónico y gestión de proyectos en general.
Roca señaló que hay una brecha significativa entre la formación académica y las necesidades reales del mercado. A esto, se suman deficiencias en habilidades blandas, falta de experiencia práctica y dificultad para adaptarse a la cultura laboral. “El sistema educativo, en general, no está totalmente alineado con las demandas actuales de las empresas”, explicó.
Tiempo sugerido de pasantía “Lo regular es que el tiempo como pasante sea entre 3-6 meses, depende mucho del tipo de mentor y su tiempo para capacitarlo”, aclaró Roca. Por esto, ella sugirió que las empresas deben tener claridad en tiempo y forma sobre el programa de pasantías, así como el tiempo de evaluación al pasante. En los primeros meses se observa la rapidez con la que el pasante o primer trabajador aprende nuevas tareas, su apertura al feedback y su capacidad de aplicar correcciones. Según Roca, el proceso de evaluación es progresivo: desde las tareas asignadas, calidad, precisión, cumplimiento de plazos, autonomía para resolver problemas, hasta llegar al impacto y potencial de crecimiento. “Lo ideal es que no solo cumpla, sino que quiera aportar y sumar valor, que no requiere experiencia, sino las ganas de hacerlo”, enfatizó. Manejo tecnológico, una habilidad demandada por las empresas MSc América Paz Valencia, consultora y asesora especialista en RRHH Terciariza Bolivia, señaló que las empresas actualmente buscan personal familiarizado con la tecnología y el trabajo remoto. Las habilidades más requeridas son la facilidad al aprendizaje, adaptación, manejo de tiempos y enfoque con los objetivos. “Lamentablemente nuestro sistema educativo no está preparando a nuestros jóvenes con las herramientas que precisan para enfrentar el entorno laboral”, expresó Paz. Esta desventaja, se refleja en aquellos jóvenes que saben la teoría, pero no la práctica, con complicaciones en manejo de programas como Excel o la falta de un inglés fluido. Respecto al ritmo exigente del mercado laboral, enfatizó que, el mundo avanza aceleradamente debido al desarrollo de la tecnología y en el cambio de la economía, por lo que, las empresas y sus colaboradores tienen que ser parte de esta velocidad. “No se trata de que las empresas tengan paciencia, sino que, los clientes que demandan un servicio o producto no la tienen”, indicó Paz. Para la experta, los primeros meses de un colaborador, se evalúan tomando en cuenta su adaptación al trabajo, el entorno que conlleva y el cumplimiento de los objetivos propuestos. Por su parte, Denise Hurtado Castedo, CEO de BPO Center y Human Value, indicó que, entre lo más demandado pero escaso, se encuentra el liderazgo situacional, la comunicación consciente, la inteligencia emocional y la capacidad de trabajar en equipo o en red. Hurtado añadió que también se busca colaboradores con pensamiento analítico, resolución de conflictos y capacidad de trabajo en red. “Las empresas hoy están focalizadas en personas que logren resultados en el mediano plazo, pues muchas están con presupuestos ajustados”, señaló. En el ámbito digital, las habilidades tecnológicas son cada vez más relevantes. Lenguajes de programación como Python, Java o Apache Spark están en alta demanda, especialmente combinados con conocimiento en data o data mining. “La data es el nuevo petróleo”, aseguró. Además, para la CEO, uno de los mayores retos es reinventar la capacitación. Con trabajadores emocionalmente drenados y sin equilibrio vida-trabajo, la formación debe ser breve, constante y de alto impacto. “El retorno de la inversión en capacitación y desarrollo de skills para impulsar el talento, siempre será positivo”, puntualizó Hurtado. Cecilia Peredo Salvatierra, Subgerente de Servicios de Desarrollo Organizacional de CAINCO, señaló que actualmente se busca una combinación entre dominio de herramientas digitales —como inteligencia artificial, Power BI, Tableau o SAP— y competencias interpersonales como la comunicación efectiva, proactividad y capacidad de adaptación. Según Peredo, las empresas están apostando por la innovación y la incorporación de tecnologías emergentes para mantenerse competitivas. En este contexto, los profesionales del futuro deberán destacarse por su flexibilidad, creatividad, liderazgo, resiliencia y pensamiento analítico. “Son habilidades esenciales y serán prioritarias para trabajar en entornos cambiantes”, afirmó. En cuanto al valor de las pasantías, la ejecutiva enfatizó que muchas empresas las consideran una etapa crucial para identificar y formar talento joven. Lejos de ver esta fase como una simple etapa de aprendizaje, se reconoce su potencial estratégico. “Las empresas suelen verlos como una inversión estratégica para el futuro de la organización”, explicó Peredo sobre los pasantes y los profesionales contratados recién egresados. Construir un camino laboral es también un desafío en Bolivia En Bolivia, la escasez de oportunidades y la crisis económica dificultan el acceso al primer empleo. Sin embargo, las empresas comienzan a valorar el talento humano con una mirada integral, más allá de lo técnico. A pesar de esto, algunas organizaciones reconocen el valor que representa el talento joven. Estrella Samoluk, gerente de Recursos Humanos de Sofía Ltda., destacó el programa “Joven Promesa”, diseñado para acompañar a pasantes y nuevos trabajadores. Explicó que las contrataciones están determinadas por la compatibilidad con la cultura de la empresa, el desempeño, la facilidad de aprendizaje y el compromiso. “Contratar a alguien que empezó como pasante es una gran satisfacción para cualquier empresa, porque refleja una apuesta mutua que dio frutos”, afirmó. Inicio en el mundo laboral: ¿qué consejos seguir? Christian Parada, presidente de Fundación Empresa, brindó algunos consejos para aquellos que inician su pasantía o su primer trabajo: “Escuchar, preguntar, ser puntual, cumplir los compromisos y tener ganas de aprender hacen la diferencia”, afirmó Parada. La responsabilidad, el hacer bien las tareas y la atención al detalle generan confianza. Además, recomendó pedir retroalimentación para crecer, demostrar humildad y actuar con profesionalismo, desde la presentación personal hasta la gestión del tiempo y los desafíos. Es clave construir una red de contactos desde temprano. “No se construye de golpe, sino con el tiempo. Empieza en espacios normales: la universidad, un curso, un evento, un voluntariado”, explicó Parada. Sugirió mantener esos vínculos con naturalidad, más allá de los favores, con gestos simples como preguntar cómo están o agradecer. Además, resaltó la importancia de tener una identidad profesional clara, tanto presencial como digital. Las redes sociales pueden ser una herramienta útil para compartir logros, ideas o temas de interés, siempre desde la autenticidad. Los primeros años laborales son clave para formar hábitos, reputación e identidad profesional. Aunque el mercado laboral es competitivo, también está lleno de oportunidades. “Actuar con respeto, ética y humildad. La reputación se construye desde temprano y puede abrir más puertas que cualquier currículum”, agregó Parada. Panorama Mundial Cecilia Peredo Salvatierra, de CAINCO, citó datos del reporte Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, donde se indicaba que los perfiles profesionales más demandados para el periodo 2025-2030 serán los relacionados a la digitalización. La transformación digital y los avances tecnológicos están redefiniendo el panorama laboral a nivel global. Según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, los empleos con mayor crecimiento proyectado para 2030 estarán impulsados por la inteligencia artificial, la robótica y el acceso digital. Entre los cargos con mayor proyección destacan roles especializados como Especialista en Big Data, Ingeniero en FinTech, Especialista en Inteligencia Artificial y Aprendizaje Automático, y Desarrollador de Software y Aplicaciones.