La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ajustó el martes nuevamente al alza su previsión de crecimiento económico para la región al 5,9% este año, por un efecto rebote tras la fuerte caída que provocó la pandemia de coronavirus.
En julio, el organismo de Naciones Unidas con sede en Santiago ya había mejorado su previsión y proyectado una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) regional del 5,2%. La dinámica de crecimiento en 2021 refleja el efecto de una base de comparación baja por la caída de 2020, señaló la Cepal en referencia a la contracción del 6,8% del PIB en 2020. También se explica este crecimiento previsto por los efectos positivos derivados de la demanda externa y el alza en los precios de los productos básicos (commodities) que exporta la región, así como por aumentos en la demanda agregada (ndlr: los bienes que compra un país), señala el informe divulgado el martes. El nuevo reporte advirtió que la crisis de la pandemia ha agudizado los problemas estructurales en América Latina, proyecta una desaceleración para el próximo año y afirma que para lograr un crecimiento sostenible, dinámico e inclusivo se requiere aumentar la inversión y apuntalar el empleo. La secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena, advirtió que la región tendrá un crecimiento menor en 2022 al que verá en 2021, con una expansión estimada del 2,9%. -Asimetrías- Existen importantes asimetrías entre los países desarrollados y las naciones de ingreso medio -entre las que se encuentran la mayoría de los países de América Latina y el Caribe- tanto en la dinámica de la vacunación, como en la capacidad de implementar políticas para la recuperación económica, indicó Bárcena. Para mantener políticas fiscales y monetarias expansivas, los países de la región requieren complementar los recursos internos con un mayor acceso a la liquidez internacional y con mecanismos multilaterales que faciliten el manejo de la deuda, si es necesario, agregó la funcionaria. Antes de la pandemia, la región se había estancado: entre 2014 y 2019 creció a una tasa promedio del 0,3%, menor al promedio del sexenio que incluye la Primera Guerra Mundial (0,9%) y el de la Gran Depresión de los años 1930 (1,3%). Además, muestra una caída progresiva en la inversión, alcanzando en 2020 uno de sus niveles más bajos en las últimas tres décadas (17,9% del PIB). Por otro lado, el año pasado la pandemia desencadenó la mayor crisis que han experimentado los mercados laborales de América Latina y el Caribe desde 1950. Los mercados de trabajo de la región fueron los más afectados por esta crisis a escala mundial, y la recuperación prevista en 2021 no permitirá alcanzar los niveles de empleo previos a la crisis. -Contexto nacional- Ayer, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, informó de que el Índice General de Actividad Económica (IGAE) tuvo un crecimiento del 8,7% hasta junio de este año, como resultado de las políticas gubernamentales destinadas a la reactivación de la economía nacional y la generación de empleo. Según el titular de esa cartera de Estado, este crecimiento de la actividad económica fue impulsado por el sector de minería que se expandió en 52,4%; construcción un 32,8%; transporte y almacenamiento un 22,6%; hidrocarburos un 14,8%; industria manufacturera un 10,7%; electricidad, gas y agua un 9,6% y comercio un 9,1%, entre los más importantes.