Manuel “Mamén” Saavedra, candidato a alcalde, y Luisa Náyar, postulante a primera concejal por la organización Vos, expusieron un diagnóstico del Gobierno Municipal de Santa Cruz y presentaron propuestas en salud, educación, finanzas y servicios. Saavedra abrió el bloque sanitario con una frase que, dijo, resume la experiencia de los pacientes: “quien se enferma tiene doble desgracia. La primera estar enferma y la segunda depender del sistema municipal de salud”. Afirmó que el sistema “maltrata al ciudadano” y relató casos de personas que deben dormir “hasta tres noches afuera de un hospital” para lograr ficha, especialista y laboratorio.
Su planteamiento combina tecnología y gestión. Propuso “ficha digital, la telemedicina” y un sistema de diagnóstico para “reducir entre 30 y hasta 40% de las consultas presenciales”, liberando espacio en centros y hospitales de segundo nivel. También remarcó que la competencia municipal está en “infraestructura, mantenimiento, construcción y equipar”, y reclamó procesos de contratación “transparentes”. Vinculó la falta de medicamentos al incumplimiento de pagos: “los proveedores no quieren venderle al municipio porque no les pagan”. Añadió que la compra de insumos debe apoyarse en “sistemas en línea” que alerten cuando bajan los stocks, para iniciar procesos con anticipación.
Náyar respaldó el enfoque y planteó “luchar por el 50-50” en la asignación de recursos, con énfasis en personal de salud. Añadió que digitalizar fichas evitará que los ciudadanos “tengan que estar peregrinando” sin atención.
En educación, Saavedra advirtió que el inicio de clases encontrará a la mayoría de unidades sin intervención. Señaló que, de 500, “casi 430 más o menos no se han intervenido” y atribuyó el problema a procesos “mal hechos” que, dijo, alejan a empresas. Describió aulas e infraestructura con filtraciones: “Cuando llueve, más llueve en los cursos que en la calle”. Cuestionó la asignación uniforme de recursos y recordó que antes se destinaban “más o menos 100.000 bolivianos” por unidad, cifra que, dijo, bajó a “casi 50.000”. Propuso “un diagnóstico” por escuela, presupuesto acorde y un esquema de responsabilidades: entregar unidades “en perfecto estado” y exigir que se las mantenga.
El desayuno escolar ocupó un tramo de la entrevista. Saavedra criticó atrasos y baja calidad: “Después llegó el atoracoto sin ración líquida durante un mes. Llegó el invisible”, y cuestionó que la contratación cubra del 3 de febrero al 3 de octubre, cuando las clases terminan el 3 de diciembre. Sostuvo que el proceso debe empezar en septiembre del año previo y pidió mejorar el valor nutritivo.
En gestión, Saavedra defendió el cordón ecológico como barrera de protección y denunció presión inmobiliaria y construcciones “ilegales”. Propuso cuidarlo “de verdad” y desarrollar un parque sin cambiar el uso de suelo. Náyar anunció una “dirección de defensa del patrimonio cruceño” para levantar información, inscribir y recuperar predios municipales y áreas verdes.
En finanzas, Saavedra afirmó que “todos los indicadores están en rojo” y detalló un déficit fiscal de “2.400, 2.450 millones de bolivianos” en cinco años. Habló de deuda financiera de “1.800 millones” y deuda flotante de “700 a 750 millones”, y planteó “reingeniería financiera” y “achicar” un aparato de “más de 14.000 funcionarios”. Náyar dijo que el recorte significaría “cerca de 120 millones” anuales y estimó que se “saquean… 500 millones” por año en recaudaciones.
Para trámites, Saavedra prometió digitalización y simplificación, y anunció que eliminará la ficha técnica ambiental. En basura, reconoció una deuda de “más de 200 millones” con el operador y propuso una “gran planta separadora” para industrializar residuos y tratar lixiviados. En transporte, planteó carriles exclusivos, centrales de transferencia y renovación de unidades, y aseguró que “tenemos los pantalones” para aplicar el sistema priorizando al ciudadano.