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Tras 20 años, la izquierda queda marginada a un 20% en la intención de voto

Viernes, 20 de junio de 2025 a las 03:00

 

Durante dos décadas el MAS mantuvo una hegemonía en el escenario político nacional. Los resultados de la encuesta de EL DEBER muestran un cambio de ciclo, con una oposición que lleva la delantera, pero todavía permanece fragmentada.

 

 

 

Después de dos décadas, la izquierda boliviana ha quedado marginada a un 20% de la intención de voto y la hegemonía que ostentó el Movimiento al Socialismo (MAS) ha terminado. Esa es la lectura que expertos hacen de la encuesta publicada por EL DEBER el 18 de junio, la cual marca una clara superioridad de las fuerzas de oposición, que reúnen casi un 60% de los votos, aunque de manera fragmentada. 

De aquí en adelante ya no va a haber las hegemonías donde todo estaba claro el primer día: el MAS ganaba con 50 o 60 por ciento. Vamos a tener un sistema político de muchas más opciones”, manifestó el analista Manuel Suárez durante la transmisión de la encuesta de este medio.

El empresario Samuel Doria Medina lidera la intención de voto a nivel nacional, con un 24%, seguido de cerca por el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, con 22%. El representante de la izquierda más favorecido por la encuesta es Andrónico Rodríguez, quien ocupa el tercer lugar con 14,7%.

Sin embargo, el candidato por el MAS y exministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, está en el séptimo puesto con apenas 1,7%.

“Si Del Castillo saca 1,7% el MAS pierde su sigla en esta elección”, manifestó el analista Rolando Schrupp. “Termina el ciclo masista con esta elección”. 

Schrupp acotó que incluso sumando a los candidatos de la izquierda apenas se llega a un 20%. En contraste, los candidatos de la oposición acumulan alrededor del 61%. 

La fragmentación y declive del MAS se origina en las desavenencias entre quien fuera el líder indiscutible de este partido, Evo Morales, y su exministro de Economía, Luis Arce, quien se convirtió en presidente del Estado en 2020. 

Con un triunfo aplastante del 55% y el retorno de Morales de su exilio en Argentina después del fraude electoral del 2019, se creía que el poder tras el poder estaría en manos del cocalero. 

Pero Arce marcó distancia desde un primer momento. “Si Evo Morales quiere ayudarnos será muy bienvenido, pero eso no quiere decir que él estará en el gobierno”, dijo a la BBC antes de asumir el cargo de primera autoridad. 

Hoy en día Morales se ha convertido en “la piedra en el zapato” de Arce, quien se refiere a su exaliado como “el principal líder de la oposición” y causante de la fractura y caída del MAS. 

La victoria de Arce en 2020 fue una sorpresa, sobre todo después de protestas contra Morales y actos vandálicos protagonizados por sus seguidores entre 2019 y 2020. ¿Podría ocurrir algo similar en las elecciones de agosto de este año? 

El sociólogo Franco Gamboa considera que la sorpresa esta vez podría ir por otro lado. “Sí, podría haber sorpresas en la medida en que la oposición articule una unidad. Ahora ya nada está obstaculizando las posibilidades de una alianza política que permita tanto a Tuto como a Samuel ganar con más del 50% o en primera vuelta”. 

En su criterio, existen al menos tres elementos para pensar que el voto de la oposición sólo crecerá en el tiempo que queda antes de las elecciones. El primero es que Morales ha continuado en sus labores de sembrar terror y violencia para registrarse como candidato. El segundo es que Arce aún muestra inercia para asumir cambios estructurales que resuelvan la crisis económica. Y el tercero es que la izquierda ha perdido la fuerza de su discurso, basado en la “descolonización”. 

“Estamos pasando por un momento de transición de un sistema de un partido predominante a uno polarizado”, señaló la analista Luciana Jáuregui. 

Sin embargo, aún habrá que ver cómo se ajustan algunas fichas en el tablero. En criterio de Jáuregui el rol de Morales, quien no es candidato, es central para determinar en favor de quién volcará sus votos “la base dura” del MAS. 

Si Evo delega su respaldo a Andrónico Rodríguez, por ejemplo, el panorama podría cambiar. Más aún si se tiene en cuenta que los votos aún sin definir pueden resultar en favor del oficialismo. 

Para el politólogo Marcelo Arequipa es claro que un ciclo político “se está cerrando”; sin embargo, aún no hay una clara alternativa, al menos como partido, que haga de reemplazo. “Estamos entrando a un escenario en que el voto va a estar fraccionado”. 

Con relación a la posibilidad de que el MAS pierda su sigla por tener un porcentaje de voto muy bajo, Arequipa dijo que las encuestas no alcanzan a medir todo el panorama y suele haber un siete a 10 de voto duro hacia el oficialismo.

La tendencia de un MAS disminuido incluso se observa a nivel regional. En el occidente, departamentos en los cuales este partido usualmente controlaba el voto, la tendencia ha cambiado. 

En La Paz, Samuel lleva la delantera con el 22%. El MAS apenas alcanza el 1,37%. Andrónico, está  en segundo lugar con 20,6%. 

“Primera vez en dos décadas un candidato de oposición puede ganar en La Paz”, resaltó Suárez. 

En Potosí, Tuto Quiroga está primero con un 21,11%. Le sigue Doria Medina con 18,31%. 

En Oruro, Tuto vuelve a imponerse con 25,4%, seguido por Manfred Reyes Villa con 13,5%.

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