La papa es uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo; existen muchísimas formas de prepararla, y cada técnica tiene sus trucos. Veamos de qué va.
Papas fritas: esta es quizás la manera favorita de comerlas. La idea principal a la hora de prepararlas freídas en aceite es que queden crujientes por fuera y suaves por dentro. Para ello debes escoger una papa lo menos harinosa posible, pues de lo contrario se deshará al freír. Las mejores para esta tarea son las alargadas tipo holandesa. Una vez cortadas, remójalas en agua helada durante 15 minutos para retirar el almidón. Sécalas bien y fríelas en aceite muy caliente hasta dorar. Agrega la sal al final y listo.
Puré de papas: Al contrario del caso anterior las mejores para hacer puré son las papas harinosas. Generalmente son redondas y chatas. Haz una pequeña incisión sobre la superficie de la papa, hiérvelas y cuando enfríen retira la piel. Aplástalas y colócalas en una olla. Agrega una cucharada de mantequilla, las especias de tu preferencia y añade la leche poco a poco, cocinando a fuego bajo.
Al horno: Aquí puedes dejar la cáscara, pues así se verán más rusticas. Añade tus especias favoritas y un poco de aceite de oliva. Mezcla bien. Para que queden crujientes, primero calienta la bandeja del horno. Cuando esté caliente al igual que el horno, colócalas inmediatamente en la bandeja y hornea hasta dorar.
Airfrier: Al igual que con el horno, las papas hechas en este novedoso artefacto quedan crujientes. Se pueden condimentar a gusto y no es necesario añadir aceite. Eso sí, hay que moverlas de tanto en tanto para lograr una cocción pareja. Al igual que con las papas fritas, es mejor añadir la sal al final.
IDEAS
Las papas pueden comerse solas, pero con una rica salsa quedarán mejor. Prepara una salsa de ajo casera mezclando una taza de leche, un diente de ajo, perejil, zumo de dos limones y sal y pimienta al gusto. Licua todo y añade media taza de aceite en forma de hilo hasta que espese. Queda delicioso.