En la búsqueda de un nuevo y mejor régimen alimenticio, surge el nombre de la llamada ‘dieta mediterránea’. ¿De qué trata esta dieta? ¿Qué alimentos permite? y, sobre todo, ¿qué tan efectiva es? Te lo contamos a continuación.
La historia
Si bien esta es una dieta muy antigua del Viejo Continente, recién se popularizó en la década de los 50 en Estados Unidos y el resto de países americanos, gracias a sus amplios beneficios. Los estadounidenses compararon los índices de problemas cardiacos entre su población y la de algunos países europeos, sobre todo aquellos que rodean el mediterráneo, como Italia, España y Portugal. La diferencia era mucha, en estos lugares eran muy poco frecuentes ese tipo de afecciones.
¿Cuáles son los beneficios?
Este tipo de alimentación puede estabilizar los niveles de azúcar en sangre, colesterol y triglicéridos más bajos y a un riesgo menor de desarrollar enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.
¿Qué alimentos incluye?
Alimentos como cereales integrales, verduras, legumbres, frutas, frutos secos, hierbas y especias, son básicos en esta dieta. También incluyen con moderación el pescado, mariscos, lácteos y pollo. Las carnes rojas, los dulces y alimentos procesados no forman parte de esta dieta.
Para saber más
El vino es la única bebida alcohólica que suele asociarse con la dieta mediterránea. Puede incluirse, pero solo con moderación. Pues si bien el alcohol puede reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, tiene otros riesgos para la salud.
Usar especias es opcional, pero en esta dieta casi todos los alimentos se preparan de manera natural, sin aderezos ni menjurjes especiales, pues se consumen crudos y en el caso de pescados y mariscos, el horno y la sartén son buenas alternativas de cocción.
Una de las principales diferencias de este tipo de alimentación respecto al resto, es la calidad de las grasas. En esta dieta la mayoría de grasas son monoinsaturadas, provenientes del aceite de oliva, los frutos secos y sobre todo los pescados, que también son ricos en omega-3.