Cuidar la alimentación durante los días más fríos puede ser todo un desafío. ¿A quién no le ha provocado alguno que otro gustito en un día nublado o ventoso? Muchos pueden creer que comer demás en los días fríos no engorda, pues supuestamente el cuerpo trabaja más frente a las bajas temperaturas. Sin embargo, diversos estudios científicos han demostrado que el gasto energético ligado a la termorregulación no experimenta un cambio sustancial en invierno. Por lo tanto, no hay que pasarse con la comida o podría pasar factura en verano.
¿Qué hacer?
Lo primero es no descuidar la salud, es importante cuidar el sistema inmunitario, pues durante esos días estamos más expuestos a gripes y resfríos. Procura incluir en tu dieta alimentos que contengan vitaminas A, C y ácido fólico, y minerales como el hierro y el zinc.
Los ingredientes
Las necesidades nutricionales no necesariamente cambian según la estación del año, pero sí la manera de satisfacerlas. Lo ideal es elegir alimentos de alto valor nutricional pero que al mismo tiempo se encuentren disponibles en el mercado. Existen ciertas legumbres como las lentejas y tubérculos como la papa y el camote, que están disponibles todo el año. Averigua en tu mercado local.
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