Detrás de cada fotografía de una reina de belleza hay una historia, una emoción y un símbolo que trasciende la imagen misma. Carlos Rodríguez, es el fotógrafo boliviano que triunfa en el exterior; él ha dedicado su carrera a retratar no solo la belleza física, sino la esencia, el poder y la historia que cada mujer lleva consigo cuando representa a su país en certámenes internacionales.
Con un estilo único basado en la conexión emocional y la autenticidad, Carlos ha conquistado escenarios globales, trabajando con las últimas ganadoras del Miss Universo y otras celebridades internacionales.
- ¿Qué tiene de especial fotografiar a una reina de belleza frente a otros tipos de modelos?
Fotografiar a una reina de belleza no es solo capturar su imagen, es retratar lo que representa. Cada una de ellas lleva sobre el pecho la banda de un país y, con ella, los sueños y esperanzas de millones. En ese instante, la cámara no solo capta un rostro, sino la representación viva de una nación entera.
¿Cuál es tu sello o estilo distintivo como fotógrafo?
Mi estilo se basa en mostrar emociones reales, no solo apariencias. Cada sesión conmigo es una experiencia de conexión, donde la imagen final refleja no solo lo que se ve, sino lo que se siente.
- ¿Cómo ha cambiado tu percepción del mundo de los certámenes con el paso de los años?
Con el tiempo comprendí que los certámenes no son escenarios de vanidad, sino plataformas de empoderamiento. En Miami trabajo con muchas reinas adolescentes y, una vez, una madre, con lágrimas en los ojos me agradeció por hacer que su hija, quien luchaba contra la leucemia, se sintiera bella. Ese momento redefinió mi propósito. La belleza puede ser un bálsamo, un faro de autoestima y dignidad.
- ¿Cuál ha sido tu sesión más memorable con una reina de belleza y por qué?
Retratar a las cinco últimas ganadoras del Miss Universo ha marcado mi carrera, pero si debo elegir una, mencionaría a Andrea Meza. Ella fue mi primera Miss Universo y, confieso, estaba muy nervioso. Sin embargo, su calidez transformó la sesión en un momento muy especial. Desde entonces, mantenemos una relación cercana y siempre que coincidimos, nos saludamos con mucho cariño. Con ella comenzó mi consolidación como fotógrafo de reinas.
-¿Cómo equilibras lo técnico con lo emocional en una fotografía?
La técnica, con los años, se convierte en una segunda piel. Pero lo emocional exige presencia, intuición y empatía. Desde que una modelo cruza la puerta, me enfoco en crear una atmósfera donde se sienta cómoda, escuchada, libre de mostrarse. Ahí es cuando una foto va más allá de lo superficial.
-¿Qué fue lo más difícil cuando comenzaste en esta industria?
Lo más difícil fue confiar en mí mismo. Aprender a transformar los “no” en impulsos y a entender que esta industria premia la perseverancia, sí, pero sobre todo la estrategia. Aprendí que el talento abre puertas, pero la visión las mantiene abiertas.
El boliviano junto con Victoria Kjær, Miss Universo 2025 -¿Te ha tocado lidiar con egos o situaciones complicadas en sesiones? - ¿Alguna vez una miss te sorprendió porque rompió el molde de lo esperado? - ¿A qué famosa te gustaría retratar? -¿Cuál es la clave para retratar no solo la belleza física, sino la esencia de una mujer? -¿Qué tal trabajar para Miss Universo Latina? -¿Saben que sos de Bolivia y qué le contás de tu país?
Como en todo entorno creativo, a veces hay tensiones, pero siempre he creído que la empatía y el respeto suavizan cualquier situación. Crear un ambiente de confianza es clave para que todo fluya naturalmente y, hasta hoy, he tenido la fortuna de trabajar con personas que, más allá del ego, valoran el trabajo en equipo.
R’Bonney Gabriel, Miss Universo 2022, me sorprendió gratamente al esforzarse por hablarme en español. Fue un gesto de humildad y conexión que no esperaba. Ese día, incluso, saludó a mi padre por videollamada (él estaba en Bolivia). Fue un instante breve, pero inolvidable, que me recordó que la verdadera realeza se mide por la calidez, no por el protocolo.
Hoy, no persigo la fama de mis modelos, sino la oportunidad de descubrir lo mejor en cada una. Pero, si tuviera que dar un nombre, diría Melania Trump. Su presencia, su historia y su aura me intrigan desde un punto de vista artístico.
Escuchar. Observar. Permitir que ella tome la palabra y se exprese. Un buen retrato no nace del ego del fotógrafo, sino de la conexión entre fotógrafo y modelo. La esencia se revela cuando el lente deja de ser una barrera y se convierte en un puente.
Jacky Bracamontes me extendió una nueva invitación, esta vez para Miss Universo Latina, un proyecto ambicioso de Telemundo. Me honra ser parte de un equipo que apuesta por visibilizar el talento y la belleza de la mujer latina. Es un paso más en este camino que he construido con pasión.
Sí, aunque muchas veces mi acento beniano confunde a quienes intentan adivinar de dónde soy. Me gusta hablar de mi tierra, especialmente de Beni, donde crecí entre ríos y naturaleza. Mi abuela siempre prepara comidas deliciosas que recuerdo y extraño con mucho cariño. Soy boliviano y cada foto que tomo lleva algo de ese lugar que me enseñó a ver con otros ojos.