Andrea Herrera cierra un año marcado por desafíos, pérdidas y reconstrucción. Entre la maternidad, la fe y un ritmo de vida que no le da respiro, la modelo y empresaria abre su corazón para hablar de sus días buenos, de los que la derrumban, y de la fuerza con la que sigue adelante. Ella revela cómo enfrenta la ansiedad, el duelo, críticas y las batallas silenciosas que muchas mujeres también viven.
¿Cómo estás, Andrea?
Estoy bien, estoy mejor. Tratando cada día de ver las cosas positivas, las bendiciones que tengo. Todos los días trato de no pensar en cosas negativas, en cosas que me traen malos recuerdos o malas energías. Entonces estoy concentrándome en eso, en lo bueno, en el trabajo, en mis hijos, en la salud que es muy importante, que la tenemos ahora, y creo que eso es lo que me hace estar mejor: pensar que tengo a mis hijos sanitos conmigo y que yo también tengo la salud para trabajar duro por ellos.
¿Te ha pasado que vos decís “yo puedo todo”?
Sí, claro, me ha pasado más de una vez. Creo que el cuerpo te pasa la factura, como dicen, y es muy cierto. Te saturás de tanto y creés que podés hacerlo todo, y sí podés hacerlo por un tiempo, pero no para siempre.
El cuerpo se cansa, la mente se agota, las emociones también se confunden y ahí viene la ansiedad, el insomnio. Son muchas cosas que yo he vivido y de las que puedo hablar desde mi experiencia. Siempre digo, “Voy a escuchar un poquito más mi cuerpo”, pero a veces uno no tiene la opción de parar.
Andrea, repetís mucho la frase “vendrán días mejores”. ¿Cómo estás ahora cerrando este año?
No te puedo decir que estoy bien porque no estoy siempre bien. Hay días en los que me vengo abajo, estoy muy triste y siento que no le veo salida a nada, o estoy con mucha ansiedad de qué va a suceder, de cómo lo voy a hacer, o si lo voy a lograr. Y hay otros días en los que siento que estoy súper poderosa y que lo puedo todo, y estoy segura de que lo voy a lograr. Creo que así es la vida: no podemos estar todo el tiempo felices ni tristes porque nada dura para siempre. La vida es así, son subidas y bajadas constantes.
¿Fue un año duro?
Para mí ha sido un año “una tras otra”, duro desde el año pasado, exactamente en esta época que empezó todo lo más difícil. Entonces, exactamente un año ha sido de muchas pruebas, de mucho dolor, de momentos que pensaba que no iba a poder superar. Pero creo que siempre Dios está ahí para mí, para levantarme. Tengo mucha fe, tengo una iglesia que me ayuda y me acompaña.
Realmente yo no quería ni salir a la puerta de mi casa, me sentía tan mal, y ahí estaban las personas que me acompañaban.
¿Sentiste que en tu segundo matrimonio hubo mentiras?
La verdad que sí. No sé, quizás lo hacía para protegerme, para protegernos. No puedo hablar mal del papá de mi hija; siempre va a haber un respeto especial por proteger la imagen que mi hija va a tener de él. Para mí es muy importante. Y tampoco cambia nada del amor que él sentía por ella ni del amor que ella siente por él.
Fue muy duro, la pasé muy mal. Pero creo que soy así: ya lo pasé con la muerte de mi papá, que sentí que no iba a poder. Y en los momentos más difíciles es cuando digo “sí tengo que poder”, y me levanto y sigo, por más que no tenga ganas de mover un dedo.
¿Cómo tomó tu hija perder a su papá?
Creo que ha sido el segundo momento más difícil de mi vida. El primero fue contarle yo sola a mi hijo sobre su abuelo amado, y ahora viví exactamente lo mismo: sentarme yo sola y contárselo a mi hija. Fue demasiado difícil.
Me costó mucho, tuve que hacer consulta con una psicóloga para que me diga cómo decírselo de la mejor manera. Es algo que no se lo deseo a nadie; es demasiado duro sentarte con la personita que más amas y decirle que su papá ya no va a estar más.
¿Alguna vez le preguntaste a Dios “por qué a mí”?
Sí, creo que lo he hecho más de una vez. La primera vez que tembló mi fe fue cuando pasó lo de mi papá. Para nosotros fue demasiado fuerte; creo que nadie ni en sus peores pesadillas puede imaginar algo así.
En ese momento yo sentía que era muy injusto que le pase algo así a una persona tan buena como él y sentía que Dios no lo cuidó. Estaba enojada y decía “¿por qué?”.
Pero Dios tiene su propósito a través de pruebas tan difíciles como esa. Y quizás no habría tenido a mi hija. Pienso que mi hija es un regalo de mi papá y de Dios. Trato de verlo siempre así: un regalo que vino después de una pérdida.
¿Perdiste al papá de tu hija y fuiste juzgada?
Sentía muchas cosas: tristeza, rabia, impotencia. Ahora, con las redes sociales, no hay control; cualquiera puede decir lo que quiera.
Yo no entiendo a las personas que se alegran de las desgracias ajenas o que te juzgan sin conocerte, que se inventan cosas cuando ya estás pasando por momentos tan duros. No tiene explicación. Gracias a Dios, llevo tantos años aguantando redes, comentarios malos y todo, que eso ya pasa a un segundo plano.
¿La famosa caja fuerte de Andrea fue un invento?
Completamente. Se inventaron toda la historia. Pero eso va mucho más allá de temas que no vale la pena mencionar.
Mientras mi familia y la familia de él sepan cómo han sido las cosas realmente, no me preocupa lo que digan los demás. Hasta cierto punto lo tomo como un chiste. Han inventado cada cosa sin sentido: que si dos millones de dólares, joyas etc. ¿De dónde sacan eso?
Preferí callar porque no es necesario dar explicaciones a personas que no conozco y que no tienen idea de la situación. Nos quisieron poner mal a mis hermanos y a mí, cosas que jamás fueron así. Podría contar tantas cosas, pero no me gusta. Es innecesario.
Si tuvieras la oportunidad de tenerlo a Harold enfrente, ¿le preguntarías algo?
Seguramente muchas cosas. Uno se queda pensando en el porqué de muchas situaciones o decisiones, malas elecciones sin pensar en las consecuencias para tu hija. Siempre pienso en ellos, en mis hijos. No creo que él haya querido hacerle daño a ninguno de sus hijos. Sí, le haría muchas preguntas.
¿Detrás de esa Andrea Herrera también hay una mujer que cae y que sufre?
Lloro como todos. Obviamente mi trabajo requiere que me muestre siempre bien, pero eso no quiere decir que esté siempre bien.
He vivido casi toda mi vida mostrando una imagen feliz, impecable. Vivo de mi imagen, entonces trato de mostrar siempre lo mejor. Soy muy positiva. Me gusta mostrar el lado bueno, hablar de cosas bonitas, de cómo levantarse. Ahora me escriben muchísimo para que les diga cómo lo hago.
¿Sufrís de ansiedad y pánico?
Sí. No puedo pararlos. Me ha pasado en clases de la universidad: tengo que salirme porque siento que no puedo respirar, se me cierra el pecho y solo quiero llorar, pero lloro y no puedo parar.
Me ha pasado en cenas importantes, en momentos inesperados. Yo llego bien y de repente empieza todo esto. Antes no sabía lo que era; no hablábamos mucho del tema y me daba vergüenza decir lo que sentía. También sufro migrañas, insomnio y me cuesta mucho dormir. Voy a necesitar tiempo para acomodarme y volver a estar tranquila, pero estoy trabajando en eso. Al menos lo reconozco.
Cambiando de tema ¿Creés en el amor?
A estas alturas de la vida, claro. Nunca voy a dejar de creer en el amor. Lo he vivido de diferentes maneras. Sigo soñando con encontrar a la persona indicada en su momento.