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Vida en las paredes de Guapay: conozca los murales que rescataron los pasillos

Sabado, 17 de mayo de 2025 a las 03:00

Este domingo hay una nutrida agenda de actividades como parte de Larga noche de museos y recorrer los callejones de este barrio para admirar los murales es una de ellas. La muralista Renate Hollweg los caminó con EL DEBER. 

 

 

El barrio Guapay, con sus casas y edificios, empresas, tiendas, ‘co-works’ y ‘smart studios’ tiene entre pasillos murales que le han devuelto al espacio público vida, color y una oportunidad para el encuentro entre vecinos, que ahora tienen un lugar para reencontrarse. 


Este domingo, dentro del programa de La larga noche de museos, desde las 16:00 hasta las 21:00 se podrá recorrer estos pasillos que se intervinieron como parte de “La construcción de lo cruceño”, un proyecto que inició de la mano de la muralista Renate Hollweg y un puñado de artistas, que pintaron poco más de 60 metros cuadrados como una provocación para que los vecinos se muevan, salgan, visiten el espacio público y lo habiten.


“Se eligió este lugar porque queremos que no solo sea un barrio del progreso o de gente con más poder económico, sino que sea un espacio donde la naturaleza ha encontrado un sitio y que es testigo del movimiento de las aves que vienen del cordón ecológico a comer, porque por aquí hay muchos árboles frutales, por eso es que pintamos varias de ellas”, explica Renate, hablando del sayubú, tucanillo, chichuriru, tojo y un largo etcétera que surca el cielo y se posa en las ramas de los árboles.


“En las tardes o por las mañanas podemos ser testigos de los cardenales, las cotorritas, que comen, van y vienen, es realmente un show natural que no estamos acostumbrados a contemplar por la vida rápida que tenemos. Contemplar a los otros seres vivos con los que coexistimos es parte del regalo de poder pasar por aquí”, comparte la artista que disfrutó de la experiencia de pintar estos murales en dos momentos distintos. 


Y no solo fue un premio admirar las aves, también conocer a la vecindad que primero dudó un poco a la hora de dar permiso para que pinten sus paredes, pero que después, incluso, se brindó para atender a los artistas, abriendo las puertas de sus casas para compartir la mesa a la hora del café.


Los murales se pintaron como un premio a la comunidad que camina, y es verdad que desde que los pasillos se limpiaron, los vecinos pusieron iluminación en sus bardas y se pintaron los murales, las personas circulan por ahí, sin miedo, acortando camino. En una hora de recorrido con Renate pasaron obreros de los edificios en construcción que circundan, deportistas que caminan o corren, trabajadores y oficinistas de la zona, vecinos paseando a sus perros…


“A través del espacio público se pueda afianzar la identidad del cruceño y seguir con la construcción de ciudadanía”, explica la muralista que empezó en 2022 este proyecto con la Alcaldía, y se propusieron que desde la pared intervenida se pueda respirar algo de historia y de identidad. Ese año se pintaron 120 metros cuadrados, en tootal unas cuatro cuadras con temáticas de indígenas, inmigrantes, biodiversidad, la industria del agro y otros.


Mientras que en Guapay se pintaron unos 60 metros cuadrados y todos los días, a eso de las 18:00, un vecino los mandaba llamar para tomar un café, “fue hermoso compartir con él y con los otros vecinos. El espíritu hospitalario es de las cosas más hermosas que tiene el cruceño, el deseo de hacerte sentir en casa”, valora la muralista que sintió un verdadero acercamiento entre la comunidad y los artistas. 


“Conocer a esta gente que es tan amorosa, tan dada, tan generosa y hospitalaria, me ha hecho reafirmar la idea sobre lo que es  comunidad”, valoró Renate.


Para ella es muy importante que la obra tenga un trasfondo social para que la gente se apropie del espacio y del arte, y que también se vean motivados para ver que el barrio esté limpio, ordenado. 


Arte contra la inseguridad


Un pasillo oscuro, donde la hierba y la maleza han tomado  la senda para caminar no invita a nadie a pasar por ahí, es más, alguien en pleno uso de sus facultades esquiva este tipo de sitios que puede ser terreno fértil para los maleantes.


Y la vecindad, encerrada en sus casas o edificios smart, poco o nada se va a atrever a circular, interactuar y conocerse. 


Pero los murales llenos de formas y de color transforman el espacio y han surtido efecto entre los habitantes de Guapay. No hay calle en la que no se haya instalado un cafecito y los pasillos ahora llenos de vida, son parte de una nueva construcción de comuindad. “Yo me crié jugando con tierra, piedritas, ladrillos y conociendo a la gente que vivía alrededor mío, pero ahora la inseguridad y la tecnología, han cortado eso”. 


Lo dice con la intención de que los murales contagien a la comunidad a apropiarse de su plaza, la calle y los pasillos para compartir, y a que los niños salgan a jugar. 


En otros países como Perú y Colombia hay experiencias positivas de que con la intervención artística se logró que lugares que eran peligrosos, considerados zonas rojas, se hayan transformado en algo totalmente diferente.


La construcción de lo cruceño


La construcción de lo cruceño es una iniciativa de la Secretaría de Cultura y Turismo, que buscaba que a través del espacio público se pueda afianzar la identidad.


Al principio el deseo era trabajar en paredes del centro para poder generar que el casco viejo no solamente sea un espacio de trabajo o de comercio, sino que también sea un lugar donde desde sus paredes se pueda respirar algo de historia. Pintaron como 120 metros cuadrados en un recorrido de cuatro cuadras donde los protagonistas fueron los pueblos originarios, los inmigrantes, la biodiversidad, las industrias agrícolas y las petroleras.


Ahora, en un barrio como Guapay el incentivo de los murales es también brindar a la gente alternativas de actividades , “porque hay cosas para ver y disfrutar, el tema es que uno no sabe dónde están y cree que las únicas opciones de actividades de fin de semana son irse a un pueblo o estar en un mall, que quizá exijan un gasto fuerte, que ahora no estamos en condiciones de pagar”. 


Renate y los ocho artistas que le dieron vida a las paredes de Guapay quedaron satisfechos con los resultados y con comprobar que el arte contagia, como bien dice ella, se nota que la gente tiene ideas y deseos de hacer transformaciones.


Este domingo desde la tarde todos quedan invitados a hacer este recorrido dentro del marco de la Larga Noche de Museos que tiene 110 lugares para visitar y 384 actividades para disfrutar.

 

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