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Sebastián Vespa: la vida que un chofer de micro se llevó en pocos segundos

Viernes, 30 de enero de 2026 a las 06:46
Una inesperada y dolorosa despedida a Sebastián Vespa. Fotos: RRSS

Tenía 21 años, estudiaba Derecho en la Uagrm y soñaba con terminar rápido la universidad. Murió atropellado por un micro que circulaba en contrarruta y a alta velocidad. Su familia y amigos piden justicia para que su muerte no quede impune

La mañana del 27 de enero, la ciudad siguió su curso sin advertir que, en la avenida Melchor Pinto, el tiempo estaba a punto de detenerse para siempre para un joven de 21 años. Sebastián Vespa cruzaba la vía, atento, mirando a ambos lados, convencido de que ya estaba a salvo cuando llegó al centro de la calzada. No vio venir al micro de la línea 63, que avanzaba en sentido contrario, a velocidad excesiva, invadiendo el carril. El impacto fue brutal. Sebastián cayó sobre el asfalto y murió en cuestión de minutos, ante la mirada atónita de vecinos y pasajeros que no pudieron hacer nada para evitar la tragedia.

Horas después, mientras muchos jóvenes se preparaban para retomar las clases universitarias, Sebastián era velado. Donde debía haber mochilas, apuntes y planes, hubo flores, abrazos rotos y silencios largos. En Santa Cruz, ser peatón o pasajero se ha convertido en un acto de riesgo cotidiano, y la muerte de Sebastián volvió a ponerlo en evidencia de la forma más cruel.

Para quienes lo conocían, Sebastián no era una noticia policial. Era “Sebita”, el hijo mayor, el muchacho alegre que llenaba de vida cualquier espacio. Su tía, Paola Gómez, lo recordó como un joven amoroso, futbolero, amiguero, “lleno de vida”, que había cambiado al llegar a la universidad. “Tenía claro lo que quería. Iba a comenzar su cuarto año de Derecho y quería terminar rápido para trabajar y ayudar a la gente”, contó. Responsable, cercano a su familia y con sueños definidos, Sebastián proyectaba un futuro que se apagó de golpe.

Fabio Lladó, su mejor amigo desde el colegio, lo describe sin dudar: “Era una persona alegre, nunca estaba triste. Era joichi, molestoso, pero siempre alegre”. En su grupo de amigos, Sebastián era el que empujaba a mantenerse unidos, a verse, a jugar, a compartir. “Se fue una persona muy valiosa, con una proyección grande para aportar a esta sociedad”, dice Fabio, con la voz quebrada, pero firme en el recuerdo.

El dolor se mezcla con indignación. El conductor del micro, identificado como Hugo Fernando J.M., tiene antecedentes. En 2024 atropelló a una mujer de 53 años que quedó gravemente herida y que, meses después, falleció. Aun así, seguía conduciendo transporte público. “Mínimamente debieron haberle quitado la licencia”, reclama Paola. “Atropelló con el mismo micro, en la misma línea. Ayer fue mi sobrino, mañana puede ser cualquiera”.

Las investigaciones de Tránsito y de la Fiscalía confirmaron que el micro circulaba en contrarruta y con exceso de velocidad. El chofer fue imputado por homicidio en accidente de tránsito y permanece aprehendido, a la espera de la audiencia cautelar fijada para hoy, a las 8:15, en el Juzgado 15 de Instrucción Penal.

La reincidencia abrió la posibilidad de que el Ministerio Público solicite detención preventiva, pero la familia teme que, una vez más, la impunidad se imponga arropada por sindicatos y un sistema que protege al infractor.

Por eso el pedido es público. La familia y los amigos de Sebastián convocan a la ciudadanía a acompañarlos este viernes. “Necesitamos sentar un precedente”, insiste Paola. No solo por Sebastián, sino por todos los que transitan una ciudad donde el transporte público es precario, peligroso y deshumanizado.

La indignación crece porque nada garantiza que esta tragedia sea la última. Mientras no cambie el sistema, Santa Cruz seguirá contando muertos en lugar de soluciones.

Sebastián Vespa no es una estadística ni un número más en los informes de tránsito. Es una vida perdida, un proyecto truncado, una ausencia que duele. Y su nombre queda como recordatorio de que la imprudencia, cuando se tolera, siempre termina cobrando vidas.

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