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Un Niño que derrama bendiciones a una familia hace más de un siglo

Lunes, 15 de diciembre de 2025 a las 07:00
La familia de Gabriela conserva la imagen que su tatarabuelo le compró para su hija /Foto: Ricardo Montero

Las familias acostumbran a intercambiar imágenes de Jesús para el pesebre navideño, para que los buenos deseos se hagan realidad para sus seres queridos, pero todo bajo la protección del creador 

 

La familia de Ricardo Montero ‘heredó’ la imagen que su madre Mary Rosa recibió como regalo de su padre, Sixto Saucedo

 

En el hogar de Gabriela Baldiviezo, el niño Jesús que colocan en el pesebre, junto al árbol navideño, llena de bendición a la familia desde hace más de 150 años porque la imagen se conserva de generación en generación.


Lo preservan con mucha devoción, ya que mantienen la tradición de que la imagen debe ser regalada por alguien querido y conservarse como algo sagrado, porque se trata de una representación muy valiosa que trae bendiciones.


Gabriela cuenta que su tatarabuelo, Leudegario Jurado, compró la imagen en Cusco para su bisabuela Isabel Jurado, que entonces tenía siete años. Su bisabuela se lo regaló a su abuelo Julio Baldivieso Jurado y él lo heredó a su familia.


“Mi bisabuela murió a los 94 años y mi abuelo a los 93; calculamos que la imagen tiene más de 150 años”, cuenta y asegura que conservan la imagen con mucho cuidado.
Señala que el niño Dios “devuelve las bendiciones”. Y una muestra de ello es lo que vivieron cuando su papá estuvo enfermo. Hace 17 años su padre fue sometido a una operación por una peritonitis grave, y su mamá hizo la promesa que, si todo salía bien, realizaría la adoración al  Niño Dios todos los años para Navidad. 


Desde entonces, organizan la celebración en Yapacaní, junto a la familia Ibáñez. En Navidad, además, preparan una chocolatada, entregan refrigerios a los niños y reparten canastas como gesto de agradecimiento y fe. Son como 60 niños los que se congregan para adorar al niño Dios, al ritmo de villancicos.


 A la hora de guardarlo, lo hacen con mucho cuidado para que no sufra golpes ni rajaduras, porque se trata de una imagen sagrada. Hace cuatro años la restauraron y decidieron llevarla a un especialista, ya que se trata de muchos detalles que requiere un trabajo minucioso.


Al igual que Gabriela, muchas familias católicas cuidan las figuras del nacimiento. En el pesebre no pueden faltar la Virgen María, San José, los tres Reyes Magos Melchor, Gaspar y Baltazar, los pastorcitos y los animales propios del establo donde, según la tradición, nació el Salvador.

Lazos familiares


En el hogar de la familia de Ricardo Montero, la imagen del Niño Jesús tiene un lugar privilegiado,  porque guarda el amor más profundo hacia sus seres queridos. También es la forma de mantener en el tiempo las bendiciones que dejaron los que ya no están en este mundo, pero tienen lazos imborrables que se acuñan en el corazón.  


Hace unas tres décadas, su bisabuelo, Sixto Saucedo, le regaló el niño a su madre Mary Rosa Saucedo de Montero, que falleció hace poco, pero desde hace una década ella se lo entregó a él. 


El paso del tiempo ha obligado a hacer arreglos a la imagen, pero  es impensable cambiarla, más ahora que su madre ya no está y la guardan como el tesoro más preciado, porque a través de este Niñito le hace sentir el amor y la bendición que siempre ella entregó y deseó para toda la familia.

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