A las 8:30 de la mañana de este jueves, 5 diciembre, Marco Antonio Valle, propietario de la tienda de artesanía San Expedito, ubicada en la calle Beni (frente a la iglesia San Andrés), ya se encuentra trabajando en la restauración de una figura del niño Jesús.
Se la dejaron sin un par de dedos en la mano derecha, con la nariz descalichada y sin cabeza, pero le llevaron las partes rescatadas. Mientras prepara la mezcla de cal y agua agradece porque ha llegado una gran cantidad de imágenes del niño Jesús para su restauración. Confiesa que estaba pesimista luego del paro de 36 días.
Las imágenes se dañan al estar guardadas o quedan desportilladas una vez que pasan las fiestas, dice el joven restaurador, que aprendió el oficio de su abuela, que hace varias décadas tenía su puesto en la avenida Landívar.
La tienda de Marco Antonio es pequeña, tiene un par de vitrinas de exhibición y una mesa rústica de madera, donde tiene todos los implementos para trabajar y al mismo tiempo atender a sus clientes.
Trabajo minucioso, precios variados
“Una hora demora en reponer las piezas (que son hechas con una mezcla de cal y agua) que faltan. Una vez estén secas, se lija y se pule para después pintarlas. Es un trabajo que requiere de mucha paciencia”, relató Marco Antonio, que lleva cinco años en el rubro. Su tío tiene un puesto a pocos metros del suyo, donde también realiza el mismo trabajo.
En cuanto a los precios de las restauraciones, este artesano dice que todo depende del tamaño y el origen de la figura, ya que a las más antiguas se las conoce como “niño cuzqueño” (hechas en Cuzco, Perú) y a las nuevas como “los gorditos”, que suelen llegar de La Paz. “Por un cuzqueño se cobra hasta Bs 200. Y los otros, cuestan entre Bs 80 y Bs 100. El arreglo de un dedo va desde Bs 20 hasta Bs 40. Si el cliente quiere un retoque completo de pintura, cuesta Bs 100”, indicó Valle, quien también confecciona vestidos para los santos, en tela de raso y gasa fina a Bs 30. El color lo elige el cliente.