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Familias de la calle Ballivián, libradas a su suerte en medio de malvivientes

Jueves, 06 de marzo de 2025 a las 00:00

El tercer día de Carnaval, dos centenares de menores de edad desataron la violencia con piedras y robaron lo que encontraron a su paso. Los vecinos dicen que esto viene desde hace años, que las mujeres son las más vulnerables. 

“No sé en qué momento empezaron a aparecer estas hordas de muchachos”, dijo Marbella Callaú, dueña de la casa que fue atacada por dos centenares de menores de edad el tercer día de Carnaval.


Informó a EL DEBER que ya sentó la denuncia y que ayer apareció la Policía para hacer su trabajo.
Sin embargo, el daño ya está hecho. Hace mucho tiempo que la calle Ballivián dejó de ser el refugio relativamente seguro de los vecinos y sus familias, y pascana de los comparseros. Hay miedo, especialmente el segundo y tercer día, de las cinco de la tarde en adelante.


"Antes venían tías, primas y amigas y era bonito; salíamos a la acera con sillas, pero empezaron a llegar estos grupos con sus peleas cada vez más grandes. Es así que, con mi papá, decidimos hacer una especie de corral de madera y malla sombra para ver pasar a la gente”, contó Callaú, y dijo que para ganarse unos pesos, su esposo montó un bar, y una amiga preparó 300 pacumutos de Giba. “Se robaron todo, además de cajas de cerveza y un equipo de música”, lamentó.


Según la afectada, desde el primer día de mojazón ya pasaban algunos grupos, pero relativamente pequeños, asustando a la gente de los puestos de comida, pero dijo que lo ocurrido el martes 4 fue una barbaridad. “Eran unos 200 muchachos, desde hace tiempo que no dejo a mis hijos ni siquiera ir a la venta porque aparecen de la nada”, admitió.


Callaú no entiende por qué a estas pandillas se les ha dado por meterse a su calle. Aseguró que otras vías estaban más bonitas, con la presencia de comparseros, a diferencia de la Ballivián, donde sobre todo hay más familias. “Acá, desde hace unos cinco años, la gente anda con cinturones, los hombres sobre todo porque cuando los grupos son reducidos, nos ha tocado despacharlos”, explicó.


Sin embargo, cree que la situación ha empeorado porque los pandilleros entran con mochilas y cargan cascotes y piedras. “Yo llamé a la Policía y respondieron recién a la tercera llamada, aparecieron a las nueve o diez de la noche, y la violencia pasó a las seis de la tarde. Agarraron a unos cuantos en las camionetas Delta, pero a esa hora vaya a saber si eran los mismos que nos atacaron”, observó.


Según Callaú, primero apareció un grupo por la calle Oruro y después otro por la Cobija, empezaron a lanzar piedras. “Estamos acechados por el peligro. Los vecinos encargamos el tema de la seguridad y nos dijeron que la Policía estaría firme, pero solo fue en el primer anillo. No entiendo por qué si están en el primer anillo, a dos cuadras, tardan tanto en llegar, aparte les llueven a globos a los policías, les sobrepasan la autoridad. Después entran las motos, asustando no solo a los maleantes, sino a toda la gente”, cuestionó.


Para ella, los malvivientes o hacen “el teatro de pelearse, o quizás pelean de verdad”, pero en medio de esa distracción, dijo que de repente empiezan a robar a la gente alrededor y gritan para que todos se asusten.


Ante el miedo insostenible en cada Carnaval, Callaú advirtió que, independientemente de que las autoridades les den permiso, los vecinos han decidido cerrar la calle y poner manilla. “La Ballivián ha dejado de ser atractiva y solo queremos recuperar la tranquilidad”, remarcó.


Alberto Camacho, presidente de la Fraternidad Ballivián, dijo que la violencia se avizoraba desde el primer día de Carnaval. “Se veía venir, me cansé de llamar a la Policía, no vinieron nunca, me fui a Samaipata. A la Policía le vale, en el primer anillo ellos ven que a las tres de la tarde del domingo ya tiraban globos a los vehículos y motos, hasta abrían las puertas”, dijo por unas hordas que, cual calle de la amargura, no perdonaban a los motorizados, arriesgando sobre todo a los motociclistas.


Catalogó el año pasado como “horrible” y resaltó que las mujeres son las más vulnerables para estos antisociales. “Las atacan, les roban, manosean. Ni bien conseguí gasolina me fui a Samaipata. Ya no invito a nadie a mi casa en el centro porque es invitar a ver delincuentes, más bien me voy. Estos grupos de menores son peligrosos y lo peor es que si una persona mayor se defiende y lastima a uno, se busca problemas; no hay garantías”, cuestionó.


Según Camacho, todos estos menores de edad se dirigen a la Ballivián porque hay libre acceso.
Miguel Mercado vive en la calle Republiquetas, dijo que siempre hubo pandillas, pero el problema ha crecido, como si se pusieran de acuerdo para ir todos al mismo tiempo. 

“Como no dejan entrar al montón, creo que van entrando de a poco, en ocasiones hemos tenido que ayudar a las peladas, las manosean, varias veces hemos correteado a chicos que en su mayoría menores de edad, pero que pierden el temor cuando son muchos, ya que andan en grupos de 50 a 100, y nosotros somos unos 15 o 20”, contó.


Cree que cuando las comparsas estaban en las calles, sin restricciones, era mejor porque había más control. “En cambio ahora, si pasa algo, ni a los vecinos nos dejan pasar a los espacios de los comparseros”, observó.


Cree que la obsesión de las pandillas con la Ballivián es porque hay más bolleo y se pueden sacar más cosas. Como vecinos del centro, dijo que están organizados en lo que se conoce como “Llamado a la acción”, pero tampoco son muchos, y no siempre están todos disponibles. “No podemos arriesgarnos tanto, y ni sabemos si ellos están armados”, afirmó.


Rolando López, subalcalde del distrito municipal 11, dijo que el plan de seguridad fue elaborado por el Comité Impulsor del Carnaval, junto con la Policía, y que había policías y guardias municipales en el Casco Viejo. Dijo que lo ocurrido no es la manera de terminar una fiesta como la carnavalera, y manifestó que también hará una denuncia. Recordó que además de la seguridad de las personas, también hay que valorar y cuidar los edificios patrimoniales.


Critican planes que no frenan la violencia 

La seguridad en Carnaval es uno de los temas pendientes año tras año, y esta vez los delincuentes sembraron zozobra el último día de fiesta en la calle Ballivián, por lo que saltaron las críticas a los planes que se ejecutan para resguardar a todos los que acuden a este sector de la ciudad. 


Para la secretaria Municipal de Cultura y Turismo, Sarita Mansilla, funcionó todo lo previsto por el Comité Impulsor del Carnaval, incluso hace notar que, en el último día, la mayoría de los carnavaleros se retiró a las 17:00, porque esa es una hora prudente para resguardar a los suyos. “Al día siguiente todo el mundo tiene trabajo y los chicos van al colegio”, resaltó.


Considera que todos los negocios deben estar cerrados hasta las 18:00 para que la gente se retire de las calles del centro, recomendación que se ha hecho insistentemente. Además, dijo que esto también lo planteará en la evaluación que se hará ante el Comité Impulsor del Carnaval.


Por su parte, el titular de la Dirección Departamental de Tránsito, Róger Roca, explicó que se brindó seguridad en el corso y también durante los tres días de mojazón. Dijo que en el centro se instalaron 51 puntos de control en las diferentes vías por donde circulan los comparseros.


Sin embargo, los vecinos de la calle Ballivián señalan que esa es una de las pocas calles que se mantiene abierta para todos los que acuden a disfrutar del Carnaval de calle, porque en la mayoría de las otras vías los comparseros han optado por encerrarse con vallas y colocan seguridad privada.


¿Por qué para algunos hay seguridad y para otro no? Fue la interrogante que plantearon algunas personas. Como carnavalero y dirigente de los vecinos del centro, Guido Landívar, comentó que desde que hubo la balacera en el centro hace más de dos décadas, el Carnaval dentro del Casco Viejo cambió. “Hay mayor cuidado, por eso algunas comparsas y agrupaciones se van a los garajes y otras toman algunas calles, pero para un grupo de amigos”, remarcó.


Landívar recordó que hay un Comité Impulsor del Carnaval, y es allí donde se debe trabajar para brindar confianza a la población, pero también recuerda que en la misma Ballivián se organizan eventos, por lo que los promotores tienen que preocuparse por dar las condiciones adecuadas para la gente que asiste.


Señaló que, por ejemplo, “en La Cruz Carnvalera, conformada por más de medio centenar de comparsas, entran solo quienes tienen su manilla, porque esa persona ha pagado su cuota y debe sentirse seguro. Además, cumplen todos los requisitos solicitando el permiso al Gobierno Municipal, contratan seguridad privada, dan buena iluminación, colocan sanitarios y facilitan las cosas a los vecinos en ese sector”. 


Considera que el Comité Impulsor del Carnaval tiene que trabajar todo el año y elaborar un reglamento para establecer las reglas que se tienen que cumplir los tres días de fiesta en el centro. 


Por su lado, Jorge Stratis, miembro del Consejo Consultivo y director honorífico de la ACCC, considera que el Carnaval cruceño siempre ha tenido los cambios que las generaciones y los tiempos le han demandado.


“La calle está tambaleando por la falta de compromiso de las autoridades que deben brindar seguridad, pero seguirá siendo el escenario del encuentro lúdico y el abrazo efusivo de amigos, familias y desconocidos”, manifestó.


Para Stratis, la Policía y la Alcaldía se aplazan cada año, porque no se hace nada, pese a que se sabe que el segundo y el tercer día llegan hordas de pandilleros y se amontonan en el primer anillo de la avenida Brasil y la calle Ballivián. Luego entran a pelearse entre ellos, a tocar a las chicas y robar al que pillan.


“Al carnavalero le ponen restricciones, burocracia, lo supervisan y regulan, mientras al pandillero lo dejan reinar, pasearse y esparcir su violencia reprimida. Miran para otro lado aun sabiendo cuándo y por dónde van a llegar”, cuestionó.


Considera que la Fiscalía también debe formar parte de los planes de seguridad, porque pueden actuar en conjunto con la Policía y la Alcaldía.


 

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