Este miércoles, cientos de pacientes volvieron a quedarse sin atención médica, soportando el dolor y la incertidumbre. Muchos esperaron durante horas para reprogramar sus consultas y obtuvieron nuevas citas, en algunos casos, para dentro de un mes. Otros, resignados, se marcharon con la esperanza de encontrar atención en el sector privado o, sin más opción, intentar curarse por su cuenta en casa.
“Otra vez están en paro y los pacientes son los perjudicados. Estamos sufriendo con nuestros enfermos”, protestó una joven que acompañaba a su madre al gastroenterólogo en el San Juan de Dios. “Ya esperamos un mes, tenemos los análisis listos y ahora debemos esperar otro, porque nos reprogramaron para el 25 de noviembre. Afecta a todos”, añadió, con la voz entrecortada.
Historias como la suya se repitieron a lo largo de la mañana. Francisco, de 60 años, contó que madrugó para ser atendido por el urólogo, pero se encontró con la huelga “Esperé, y al final me dieron nueva fecha para el 5 de noviembre”, contó.
La suspensión de los servicios también perjudicó a los pacientes renales, que dependen de tratamientos constantes para sobrevivir. “Estamos con un plan de contingencia porque ganamos una acción popular, pero no se cumple. ¿Cómo es posible que paren cuando hay gente que necesita atención? Somos 2.000 pacientes renales los afectados”, denunció Eliana Valdez.
Los pacientes lamentan que cada vez se suspenda la atención por diferentes motivos. Según sus cálculos, suman casi dos meses de perjuicio por las huelgas.
Advierten con otro paro
El ejecutivo de los trabajadores de salud, Robert Hurtado, adelantó que se volverán a reunir este viernes para evaluar un paro de 48 horas, en caso de persistir los incumplimientos por parte de la Alcaldía y la Gobernación, referidos a salarios, bonos y contrataciones.