“Hay que vacunar en los tiempos correctos. Muchos padres esperan que el bebé cumpla tres meses para iniciar el esquema de vacunación, cuando en realidad debe comenzar a los dos meses”, advierte Dorian Jiménez, jefe de la Unidad de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), ante las muertes por coqueluche que están en investigación.
Al igual que el sarampión, el bajo índice de cobertura en la inmunización ha provocado el rebrote de esta enfermedad, altamente contagiosa y de evolución prolongada, puesto que los síntomas pueden durar hasta tres meses o más.
“Antes, las madres y abuelas la conocían como tos de ahogo, porque el niño dejaba de respirar durante los ataques de tos y se ponía morado”, recuerda Jiménez. Explica que esta enfermedad afecta las vías respiratorias y provoca ataques de tos severos que dificultan la respiración. En casos graves, especialmente en lactantes, puede derivar en complicaciones como neumonía, convulsiones e incluso la muerte.
Según el Sedes, en lo que va del año se han reportado 150 casos positivos de coqueluche y cuatro fallecimientos. Las dos últimas muertes ocurrieron la semana pasada en bebés menores de un año sin vacuna; uno era del municipio de La Guardia y el otro, de Santa Cruz de la Sierra.
Ambos casos dieron positivo a la bacteria causante de la enfermedad, aunque están pendientes de confirmación por parte del comité científico.
Las autoridades sanitarias reiteran el llamado a completar el esquema de vacunación con las cinco dosis de la vacuna pentavalente, necesarias para protegerse contra esta y otras enfermedades. Las dosis deben aplicarse a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad, y la última a los 4 años.
Sobre los síntomas El sarampión
No obstante, la cobertura presenta importantes brechas. Según datos oficiales, en 2024, solo el 60,9% de los niños recibió la primera dosis, el 57,8% la segunda, y apenas el 54,5% la tercera. Esto significa que solo cinco de diez niños tienen hasta la tercera dosis.
También conocida como tos ferina o tos convulsiva, a menudo se confunde con otras afecciones respiratorias debido a la similitud de sus síntomas. Esta confusión puede derivar en tratamientos inadecuados que agravan el cuadro clínico, indicaron las autoridades sanitarias, que recomiendan evitar la automedicación y buscar atención médica oportuna.
Una de las principales características de la enfermedad es que los síntomas pueden extenderse entre seis y doce semanas, aunque en algunos casos persisten durante varios meses. Su evolución clínica se divide en tres fases.
La primera es la catarral, que dura entre una y dos semanas. En este periodo, la enfermedad es altamente contagiosa y se manifiesta con síntomas similares a los de un resfrío común, como secreción nasal, fiebre leve, moqueo y una tos moderada.
Luego sigue la fase paroxística, que puede durar de dos a seis semanas, aunque en algunos casos se prolonga hasta diez. En esta etapa se presentan los síntomas más graves, como ataques de tos intensos y repetitivos seguidos de un sonido agudo al inhalar (estridor), vómitos y un agotamiento extremo tras los episodios de tos, conocidos como paroxismos. Esta fase es especialmente peligrosa en bebés y niños pequeños, ya que pueden desarrollar complicaciones como neumonía, convulsiones o incluso daño cerebral.
Finalmente, se llega a la fase de convalecencia, que dura entre dos y tres semanas, durante la cual los episodios de tos van disminuyendo progresivamente. Sin embargo, en algunos casos , sobre todo en adultos, la tos puede persistir durante varias semanas o incluso meses, aun después de que la bacteria haya sido eliminada del organismo.
Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, el coqueluche es especialmente peligrosa para los bebés menores de tres meses, que no han recibido su primera dosis. Es causado por la bacteria Bordetella pertussis, y en menor medida, por la Bordetella parapertussis.
Con respecto a esta enfermedad, el Sedes informó que hasta la fecha se han registrado 129 casos confirmados en el departamento cruceño. El 83% de los afectados no contaba con la vacuna, alertan las autoridades.
Además, 21 de los infectados desarrollaron neumonía, complicación asociada a la falta de inmunización. Piden aprovechar el receso para vacunar a los escolares.