Estaba a pocos días de volver a su hogar, tras un doloroso proceso de recuperación debido a las quemaduras sufridas por los incendios.
Misteriosamente, apareció muerta, después de muchos esfuerzos para reinsertarla en su hábitat, el parque Otuquis, a modo a reivindicación por tanta vida silvestre lastimada por el fuego.
La autopsia, realizada en la Uagrm el 5 de marzo de 2020, determinó la presencia de hematomas, compatibles con causa traumática. Quiere decir que la muerte fue provocada por golpes y que se produjo una hemorragia aguda y la muerte por shock hipovolémico.Esto confirma que no murió por causas naturales, dijo entonces Daniela Justiniano, activista de Alas Chiquitanas. Después tuvo que repetirse el estudio, el 10 de abril, debido a que el primero se hizo sin requerimiento fiscal. Trajeron de La Paz al veterinario de Senda Verde. La conclusión fue similar a la primera, mencionó los hematomas y la hemorragia, pero fue más cauta, decía causas no determinadas. Valentina se convirtió en emblema de una historia triste que no encuentra final. Hace más de un año que sus restos permanecen en el Zoológico Municipal, debido a una orden de la fiscal Leticia Campos Montenegro, que en ese momento sugirió mantener el cuerpo en custodia. Mario Zambrana, dependiente del Zoológico, confirmó que recibió una orden desde la Fiscalía, que estipula que el cuerpo debe mantenerse congelado. Lea también