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China asume que es ‘imposible’ rastrear los contagios de covid tras relajar controles

Martes, 13 de diciembre de 2022 a las 23:23

Por Redacción

Mucha gente asintomática ya no se hace pruebas de PCR y la venta de kits individuales de pruebas de antígenos se ha disparado

China se enfrenta ahora a una nueva etapa en su lucha contra el virus del covid-19. Del objetivo de prevenir contagios al de garantizar el acceso de los infectados a recursos médicos. Tras casi tres años de la política de cero-covid dinámico, en cuestión de una semana se han relajado todas las restricciones y el virus campa a sus anchas por toda China.

Oficialmente, los números de contagios registrados han bajado, aunque la verdad oculta tras ese dato es la ausencia de testeos masivos además de la interesada opacidad para evitar mostrar que la situación se ha descontrolado.

El martes, la viceprimera ministra, Sun Chunlan, realizaba una inspección en hospitales y clínicas y aseguraba que era imposible determinar el número real de infecciones.

"Mucha gente asintomática ya no se hacen pruebas de PCR, con lo que es imposible determinar con exactitud el número real de personas infectadas", advirtió el Ministerio de Salud en un comunicado.

La práctica del testeo, que hasta hace unas semanas era algo habitual para todos los ciudadanos, ha desaparecido. Se han cerrado centros de análisis y los que quedan están medio vacíos, también por el hastío de la gente a esperar unos resultados que nunca llegan.

La venta de kits individuales de pruebas de antígenos se ha disparado, las farmacias ya anuncian la escasez de estos kits y de varios medicamentos antivirales, como paracetamol. Las filas de hace unas semanas frente a los centros de testeo se han trasladado a las puertas de las farmacias.

Pekín luce como una ciudad fantasma, a pesar de las noticias oficiales de que la capital china recupera la normalidad. Los contagios son muy numerosos, las personas afectadas con síntomas leves se encierran en sus casas y los que aún no están contagiados temen contaminarse en la calle ahora que no existe ningún tipo de medida de prevención.

Las autoridades han asegurado que han habilitado más clínicas de fiebre y que se garantizará la atención de los pacientes con covid en todos los centros médicos. Sin embargo, la mayoría decide pasar el pico de infección en sus hogares. Hablan de tan solo 50 casos graves hospitalizados.

Las calles están vacías, incluso los famosos repartidores en moto, los “kuaidi”, tan típicos de una escena cotidiana china, han dejado de verse, posiblemente infectados. Montones de cajas de pedidos se amontonan en los centros de distribución esperando el regreso del servicio de entrega.

En una semana, el discurso oficial ha virado 180 grados y muchos ciudadanos se sienten desprotegidos y asustados. El virus, es cierto, es poco patógeno, como se esmeran en defender en los medios oficiales, aunque tres años de repetición del discurso del miedo han hecho mella en la gente que ahora vuelve a vivir momentos de incertidumbre.

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