Lorena Hoyos Zambrano
Psicóloga Clínica
La falta de estrés, de alistarse con la ropa y mochila y encaminarse al colegio pueden ser una oportunidad para canalizar nuestras emociones y calmar la mente. El descanso es necesario y puede mover en nuestro interior muchas cosas. Pasar tiempo con nuestros hijos, nos hace presentes y nos ayuda a estimular su autoestima. He aquí algunas ideas para compartir con ellos y ayudarlos en su desarrollo:
Escribir cartas de amor unos a otros:
Es sabido que la gratitud alimenta el alma, las cartas de cariño construyen vínculos fuertes y crean espacios de sabiduría para reconocer el valor de los demás y lo importante que somos en nuestra familia. Las palabras tienen un gran impacto en el desarrollo emocional y afectivo de nuestros hijos, esta actividad estimula en gran escala un desarrollo saludable.
‘Curando’ mi enojo:
En la familia, existen diferentes formas de reaccionar cuando nos sentimos frustrados y enojados, algunos explotan, otros se callan, y otros lo expresan con educación. Todos en una hoja se dibujan enojados, y al rededor escriben las 8 actividades que podrían realizar para conectarse con la calma y luego expresar enojo más tranquilo. Es una excelente actividad para cuidar el clima y ambiente familiar.
Festejando conmigo:
Las vacaciones son una oportunidad de compartir más con nuestros hijos. Comprar unos globos y cada día al despertar inflar un globo y escribir lo que me gusta de mis hijos y ellos lo mismo, es una forma de festejar que estén juntos. Esto estimula los lazos, la alegría, mejora el ambiente y sobre todo estimula la autoestima.
Juegos de mesa:
Otra sugerencia es desempolvar los juegos de mesa y pasar un bonito tiempo en familia. Los juegos en grupo estimulan las habilidades sociales entre niños y grandes.
Anécdotas que impactan:
Las familias tienen el objetivo de transmitir valores de una generación a otra y una manera de lograrlo es a través de las historias, por ejemplo, contar anécdotas que transmitan valores.
Por ejemplo, compartir las historias de vida de nuestros padres y abuelos. Al finalizar se puede crear con arcilla un arte representando esos valores.
Leer cuentos:
Desarrolla la inteligencia y el criterio propio. Nos da un panorama de como nuestros hijos piensan. Se puede preguntar cómo se sintieron los personajes y porqué, este puede ser un buen ejercicio de gestión emocional, ayuda a que el niño exprese (y reacciona) su concepción del mundo emocional.
Cocinar juntos:
Hay muchas recetas que, según la edad, los niños pueden ayudar a realizar, esto estimula la creatividad y es una oportunidad de socialización importante con los padres, donde se crean recuerdos y experiencias inolvidables.
Anotar pensamientos:
Según los estudios sociales escribir por 20 minutos aquello que sentimos y pensamos sin restricciones, nos ayuda a encontrar soluciones acerca de los temas que no resolvemos.
Tener a mano hojas y lápices para escribir con nuestros hijos, puede ser un gran ejercicio de regulación emocional en familia.
Podemos escribir sobre lo que nos preocupa o nos hace sentir triste, luego cada uno comparte lo que desea o hace pedidos.
Este ejercicio ayuda a desahogarnos y que el cerebro encuentre soluciones a los problemas que tenemos.
No solo nuestros hijos, sino también nosotros. Sentarnos a dibujar o pintar con ellos, sea la técnica que elijamos. Lavar los juguetes: Lista de cursos para las vacaciones: -Artísticos. Consultas de las lectoras
Pintar en casa:
El pintar juntos ayuda a estimular la inteligencia y regular las emociones.
Aprender a orientarse. Junto con un mapa y la brújula del celular, enseñarle cuales son los puntos cardinales: Norte, sur, oeste y este. Luego dibujar la casa y escribir o dibujar lo que hay al norte, este, etc. Esta es una actividad para desarrollar la inteligencia espacial.
La hora de ordenar (cada cosa en su lugar) y lavar los juguetes puede ser muy divertida, ponerse música y coordinar con ellos como ordenar su espacio.
Preguntarles a ellos como les gustaría que se viera su habitación desarrolla seguridad y autoconfianza. Es decir, que tomen decisiones, incluso pequeñas, es crucial para su desarrollo.
Colocar en una bolsa lo que ya no usamos para donar, puede ser relajante y una buena enseñanza de solidaridad. Y por supuesto el olor a limpio al finalizar llena de satisfacción a todos.
Pintura, danza, instrumentos, canto, estimulan el pensamiento crítico y la motricidad gruesa y fina.
-Deportivos.
Fútbol, básquet, volibol, gimnasia, estimulan la inteligencia kinestésica y espacial y la motricidad gruesa.
-Desarrollo personal.
Oratoria, liderazgo, estimulan la inteligencia interpersonal y emocional y las habilidades blandas.
-Ciencia y tecnología.
Computación, programación, diseño gráfico, estimulan el pensamiento lógico y la resolución de problemas.
-Platos típicos o repostería.
Son cursos que estimulan el apego a nuestras raíces y culturas, y desarrollan la motricidad fina.
Si consideras que necesitas ayuda con tus hijos, no dudes en consultar a Lorena Hoyos: WhatsApp 71025999 Facebook, Instagram: Consultorio Habilidades Emocionales.