Mónica Alejandra Echalar Gutiérrez (29) empezó a bailar desde sus 9 años, ella estudió en el colegio de Bellas Artes y recuerda que tenía que tomar cursos extras, fue así como optó por seguir su pasión por el baile y escogió danza contemporánea.
Ella es nacida en Santa Cruz, de mamá cruceña y papá chuquisaqueño, tiene tres hermanas, formó su familia a los 21 años y es mamá de un niño. Al inicio su familia no creía que se podía vivir del arte y ella con constancia y esfuerzo les demostró todo lo contrario.
A sus 17 años incursionó en el hip hop, gracias al talento en este género viajó en 2013 a Brasil, una oportunidad que le abrió la mente para seguir formándose en la danza.
Pasó por varias academias de danza, y se ha formado con coreógrafos destacados que llegan a nuestro país para enseñar diferentes ritmos. Ha sido profesora de balé de niños y coreógrafa en colegios.
Su talento para la danza y su otra pasión, la actuación, le ha abierto grandes puertas en el país, participando de campañas publicitarias para Viva, Tigo, Banco Mercantil Santa Cruz, Paceña, entre otras marcas, además fue parte del elenco de una serie boliviano-argentina llamada DT la misión.
Su logro más reciente es haber realizado la coreografía para el challenge de Kris en su campaña publicitaria de San Juan.
Fuera de las fronteras
En 2018 se fue a la competencia Hip Hop International, en Arizona (EE. UU.). Allí vivió una de las experiencias más enriquecedoras de su carrera, pasar talleres con coreógrafos de artistas destacados como Rihanna (Parris Goebel), BTS (Sienna) y Usher (Ysabelle Capitule).
Actualmente es coreógrafa de la artista Lu de la Tower, a quien acompaña desde sus inicios. También ha bailado para Luis Gamarra y Corona.
Su meta es bailar para artistas porque ama estar en tarimas, pensó que esto se cumpliría solamente en el exterior, pero trabajar con artistas locales y apoyarlos le hace pensar y confiar que hay espacio para triunfar en el país. “Hace falta que valoremos el trabajo de los artistas locales”, señala.
Proyectos
Quiere seguir formándose y capacitándose porque está convencida que la mente de un bailarín debe estar abierta a las nuevas técnicas. Su sueño siempre ha sido bailar para Daddy Yankee o Beyoncé y espera que algún día sea posible.