Foto: Jhon Orellana
Jéssica Céspedes Ventura, de 43 años, nació en Santa Cruz y es una ingeniera comercial que ha transformado su amor por el asado en un exitoso emprendimiento familiar.
Casada con Rolando Moreno y madre de Sebastián (5), Sofía (12) y Mariana (22), soñaba con un negocio propio, y así hace cinco años surgió la oportunidad de fundar la boutique de carne que hoy lidera con orgullo.
La idea nació en una charla familiar, al notar la demanda de cortes de carnes de alta calidad, limpias y listas para cocinar. Así surgió su propuesta: carnes seleccionadas, envasadas al vacío para preservar frescura y sabor. Jéssica se involucró en todo el proceso, desde la selección del ganado hasta el envasado, y hoy supervisa personalmente cada lote, garantizando un producto que ha conquistado a los amantes del buen churrasco camba.
- ¿Qué fue lo primero que aprendiste sobre el mundo de los cortes de carne? - ¿Cuál es tu corte favorito? ¿Cómo te involucraste en el proceso de corte y envasado? - ¿Qué significa ser una mujer con independencia económica? - ¿Enseñas a tus clientes sobre cómo preparar los cortes?
-Aprendí que cada corte tiene su tiempo de cocción y su forma ideal de prepararse.
También entendí la importancia del marmoleo, es decir, la grasa entreverada que da jugosidad y sabor. No todo es lomo fino y cortes americanos; hay también las piezas más económicas que, bien preparadas, son deliciosas.
-Me encanta la picaña. Es un corte muy jugoso y tierno, con un sabor único gracias a su capa de grasa. Es ideal para asar lentamente y compartir en familia.
-Desde el principio de mi negocio quise aprender todo el proceso. Me involucré en la selección del ganado, en los cortes, en la limpieza y por supuesto en el envasado que es muy importante. Hoy en día, superviso personalmente cada lote de carne para asegurar la calidad.
- ¿Tienes alguna anécdota en la preparación del churrasco?
- Una vez preparando un asado para la familia, nos dimos cuenta que nos habíamos quedado sin carbón. Terminamos improvisando con leña y, para sorpresa de todos, el asado quedó con un sabor ahumado espectacular. Así aprendimos a valorar las técnicas más rústicas.
-Significa mi libertad, pero también mucha responsabilidad. Es poder tomar mis propias decisiones, aportar económicamente y demostrarme a mí misma que los sueños se pueden lograr con trabajo constante.
- ¿Has enfrentado desafíos por ser mujer en este rubro?
- Sí, al principio muchos proveedores y clientes me subestimaban o preferían hablar directamente con mi esposo, pensando que yo no entendía de carnes. Pero con el tiempo, demostrando conocimiento y pasión, me gané el respeto.
Sí, siempre. Me gusta darles consejos sobre el punto ideal de cocción, la marinada o el mejor acompañamiento. Incluso tengo algunas recetas impresas que entregamos con ciertos cortes, porque me encanta que disfruten al máximo su compra.