Gabriela Soliz Patiño, 37 años, es una cruceña apasionada por la belleza y el bienestar. Profesional farmacéutica especializada en Dermofarmacia, encontró en la micropigmentación estética un camino para sanar más allá de lo físico.
Casada con Ricardo Vargas Salvatierra y madre de dos hijos, Abdiel y Risto, su historia comenzó con una fascinación infantil por los rostros y cómo embellecerlos. A pesar de un desencanto precoz con la enseñanza en una academia de belleza a los 13 años no dejó que sus sueños murieran: los guardó con cariño hasta que la vida le mostró otra ruta.
Al convertirse en visitadora médica redescubrió su vocación al observar el poder transformador de la dermatología. Fue entonces cuando la estética y la ciencia se entrelazaron en su vida. Con sensibilidad y propósito, decidió especializarse en micropigmentación estética, enfocándose en apoyar a mujeres que atraviesan el cáncer, regalándoles no solo armonía facial, sino también un impulso emocional invaluable.
- ¿Cómo nace el proyecto de apoyo social Mujeres Rosa?
Durante mi formación en micropigmentación, una maestra me enseñó que esta disciplina no solo embellece rostros, sino que también tiene una vertiente paramédica capaz de acompañar a mujeres que atraviesan tratamientos oncológicos. En silencio, oré:
“Dios, ayúdame a abrirme camino en este rubro para poder ayudar, de forma gratuita, a mejorar la autoestima de mujeres con cáncer. Dirige mis manos y, de ahora en adelante, estaré disponible para todas las que me necesiten”.
Así nació el concepto de Micropigmentación con Propósito. Solo tres meses después lancé mi primera convocatoria para atender gratuitamente a un grupo de mujeres que estaban enfrentando esta enfermedad.
Mi compromiso se fortaleció profundamente cuando el cáncer tocó mi propia familia. Hace cinco años, mi hijo fue diagnosticado con cáncer a los ocho meses de vida. Aquel proceso, doloroso y desafiante, me transformó para siempre.
Desde entonces, cada campaña que realizamos lleva una parte de mi historia personal. He aprendido a ver la vulnerabilidad, la fortaleza y la esperanza no solo en mi hijo, sino en cada mujer que tengo el privilegio de atender.
-¿Alguna historia en particular para compartir a las lectoras?
Llevo muchas historias en el corazón, pero hay una que me marcó profundamente. Un día, una mujer llamada Rosa llegó al consultorio acompañada de su familia. Con una voz serena pero apurada, me pidió ser atendida antes de la campaña oficial.
Los médicos le habían dado pocos meses de vida, y su mayor deseo era despedirse sintiéndose bonita, con sus cejas bien diseñadas. Nunca antes había podido acceder a un tratamiento de micropigmentación por su alto costo, y ahora me estaba confiando su anhelo más íntimo.
Le realicé el procedimiento con el mismo amor y dedicación que pongo en cada una de mis pacientes. A los pocos meses, Rosa falleció. Tiempo después, su hija me escribió un mensaje que aún resuena en mi alma: “Gracias. Mi mamita murió linda. Gracias por haberle cumplido su sueño.”
¿Cómo se realiza la selección para la micropigmentación?
El proceso inicia con dos convocatorias fundamentales: una dirigida a especialistas solidarios que desean sumarse a la causa, donando sus insumos y tiempo; y otra orientada a grupos y asociaciones de pacientes oncológicas, incluyendo tanto a mujeres que se encuentran en tratamiento como a aquellas que están en etapa de remisión.
Posteriormente, realizamos una evaluación preliminar donde cada postulante completa una ficha con sus antecedentes médicos e informes actualizados. Esto nos permite garantizar su seguridad y descartar cualquier condición que implique riesgos durante el procedimiento. Luego me comunico con cada una de las pacientes.
Así puedo conocer sus historias, escuchar sus emociones y asegurar que todo esté en orden.
Un legado que sana
Tengo la bendición de contar con un pequeño pero valioso grupo de especialistas que han estado a mi lado desde el inicio. Son verdaderos ángeles en esta misión, y admiro profundamente su entrega, generosidad y compromiso. Agradezco a Dios por haberlos puesto en mi camino.
Como maestra en micropigmentación estética desde hace varios años, he sembrado este legado en muchos de mis alumnos, quienes hoy son profesionales destacados y generosos. Ellos no solo dominan una técnica, sino que han asumido una responsabilidad ética y social: utilizar sus habilidades para aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de personas vulnerables.
- ¿Cómo adaptan la técnica de micropigmentación según cada tipo de paciente?
Cada intervención requiere una combinación de conocimientos técnicos, sensibilidad artística y un profundo entendimiento de la anatomía y del tipo de piel de cada paciente.
En el caso de pacientes oncológicas que han pasado por una mastectomía, realizamos la recreación de areolas y pezones con un efecto visual realista, que se asemejen al color, forma y textura de forma natural. El objetivo es crear la ilusión de volumen y proyección utilizando diferentes tonos de pigmentos, técnicas de sombreado para dar la impresión de una areola y pezón en 3D, que se vea en natural sin que parezca un dibujo plano.
Más que estética, hablamos de una transformación del alma
Estas intervenciones van mucho más allá de lo estético: se convierten en un faro de esperanza y un pilar emocional en el proceso de recuperación y reconstrucción personal. Ayudan a las mujeres a reconectar con su identidad, su feminidad y su autoestima, permitiéndoles volver a mirarse al espejo y reconocerse no como pacientes, sino como las mujeres fuertes, valientes y hermosas que siempre han sido.
¿Qué es micropigmentación?
*Un procedimiento estético:
Es semipermanente y no invasivo que consiste en implantar pigmentos en la piel mediante micro agujas finas y estériles.
*Permite realzar rasgos faciales:
Cejas, labios y línea de ojos, utilizando trazos artísticos o sombreados personalizados. A diferencia del tatuaje tradicional, los pigmentos utilizados están formulados para desvanecerse gradualmente con el tiempo, lo que facilita ajustes en el diseño o color.
*Un procedimiento indoloro:
Gracias al uso de anestesia tópica, y debe ser realizado por profesionales capacitados que cumplan con estrictos estándares de higiene.