Claudia Ruiz Supepí, de 44 años comprometida con Juan Carlos Acuña y madre de cuatro hijos, ha construido en Concepción, provincia Ñuflo de Chávez, una trayectoria de 23 años como artesana de costura, tejidos y bordados chiquitanos.
Habla que su carrera despegó en el Festival de la Orquídea, donde diseñó vestidos de reina con aplicaciones barrocas y orquídeas pintadas a mano, partiendo de lienzo y tocuyo para lo tradicional y adaptando tejidos más estilizados sin perder la esencia chiquitana.
Su proyecto de pinturas ancestrales elaboradas con varias raíces, hojas, cáscaras y frutos le valió un premio interdepartamental representando al Centro ETA, y hoy comparte su saber impartiendo talleres de bordado y tejido, a mano e industrial, en un centro para adultos.
- ¿Qué la motivó a dedicarse a las confecciones artesanales?
- Comencé a interesarme por la confección de ropa para niñas gracias a mis hijas, que en ese entonces eran pequeñitas. Con el paso del tiempo, descubrí una verdadera pasión por crear prendas y, poco a poco, me fui abriendo camino en este hermoso arte del bordado.
- ¿Cuándo empezó con los trajes de reinas chiquitanas?
- Mi aventura comenzó con el Festival de la Orquídea. Me animé a diseñar y confeccionar vestidos para los concursos de reinas, embellecidos con aplicaciones barrocas y delicadas flores de orquídeas pintadas a mano.
- ¿Qué importancia cree que tiene la vestimenta tradicional en los festivales?
- Considero esencial vestir siempre prendas tradicionales para conservar la esencia de nuestros antepasados, mantener vivas nuestras costumbres y realzar el valor de nuestra flor nativa, la orquídea.
- ¿Utiliza materiales de la cultura chiquitana?
- El material utilizado es tela lienzo o Tocuyo para vestimentas tradicionales, ahora en la actualidad se puede trabajar con telas más estilizada pero siempre con el estilo chiquitano.
- ¿Puede mencionar sus momentos más memorables?
- Durante mi trayectoria me he sentido muy satisfecha con todo lo que he logrado. Uno de los momentos más especiales fue viajar a otro departamento para representar a Centro ETA en un concurso, el cual ganamos gracias a un proyecto de elaboración de pinturas nativas ancestrales realizadas a partir de raíces, hojas, cáscaras y frutos.
-¿Hay sueños o proyectos pendientes para el futuro?
- De cara al futuro, aspiro a abrir mi propio taller de costura donde pueda transmitir todo mi conocimiento a quienes deseen aprender.
- Un mensaje para las que están empezando en este arte.
Considero que la confección artesanal es un arte, un don concedido por Dios, y quienes lo poseen están verdaderamente bendecidos; es un talento que debemos aprovechar al máximo. Esta disciplina es tan amplia que abarca la costura, el tejido, el bordado, el diseño y la moda, siempre resaltando materiales propios de nuestro entorno.