La periodista Linda González Peppla presenta un trabajo periodístico que tiene como objetivo mostrar la batalla en primera línea de los médicos en tiempos de cuarentena, y por ello acompañó durante 10 horas al cirujano Cristóbal Durán, quien trabaja en el Hospital Japonés, y revela que desde que comenzó la pandemia no puede abrazar a su familia. El galeno, que ejerce la profesión desde hace 24 años, sale de su casa con la ropa hospitalaria. Le revela que al llegar al centro médico se cambia de ropa de trabajo y en una bolsa lleva un tercer atuendo, que es con el que regresa a casa después de cumplir con su jornada laboral. En el camino a su trabajo repasa los protocolos de seguridad que debe seguir y espera que en la jornada no se presenten riesgos mayores. En ese punto el entrevistado le confirma a la periodista que ante la emergencia del coronavirus, cualquier cirugía que se realiza, por más simple que sea, se hace con las medidas de seguridad necesarias, “como si operáramos a un paciente portador del coronavirus”. Ya con lentes, y otro atuendo de color verde, anuncia que está a punto de ingresar a una cirugía. “Cada día de trabajo es un riesgo que asumimos”, admite, y luego pone todo su trabajo en manos de Dios, “que todo salga bien y que podamos salir sin contaminarnos ni infectarnos”. La periodista González hace notar que los médicos, como anestesistas, tuvieron que fabricarse implementos que no les fueron dotados, y que tienen el objetivo de evitar cualquier contagio y reforzar sus medidas de bioseguridad. “Deben tener todas las medidas de seguridad y lamentablemente comprobemos que no las tienen”, dijo. Luego, la comunicadora relató que, “en realidad la iniciativa es hacer historias de médicos. Yo busco un periodismo más humano, por eso es que les hago el seguimiento desde el momento en que salen hasta que terminan la jornada. Hablamos, por ejemplo, con parejas de médicos, enfermeras que atienden a pacientes con Covid-19. Iniciamos este ciclo con el doctor Durán”. La profesional mencionó que lo más impactante es que “esta pandemia ha cambiado su vida”. Efectivamente, al terminar la jornada, el cirujano muestra la llegada a su casa, cómo desinfecta sus zapatos, luego relata que ingresa, se toma un baño completo y sólo después de eso puede saludar a su familia, pero guardando la distancia. “No puede abrazar a sus hijos, eso es algo desgarrador", comenta ella. “Uno no puede llegar como siempre. Es muy duro no poder abrazarlos, no es recomendable, porque al ser nosotros un personal de riesgo, podríamos estar en la fase asintomática de la enfermedad, al tocarlos, podemos contagiarlos. Ante esa mínima posibilidad, uno prefiere no asumir el riesgo. No hemos tenido contacto físico con ellos desde que comenzó la pandemia”, relata el médico en el video que se difunde en exclusiva por el Streamming de EL DEBER.